••Narra Derek••
Cinco minutos.
No, ni cinco minutos. Fue mucho menos, pero eso bastó para que esa mujer pudiera huir de mi.
¿Es qué acaso ella no entendía que no podía escapar, qué no podía alejarme? Y aún así, se esforzaba por escapar, siendo consciente que yo puedo cuidarla y protegerla, pero ella no me lo permitía.
Tal vez ella no se haya dado cuenta, pero yo he notado como acortaba cada vez más los horarios de analgésicos. Primero eran cada ocho horas, después cada dos, cada cuatro, hasta que hoy en la mañana se tomó una con dos horas de diferencia.
Quise dejarla tranquila y pensar que era parte de su dolor, después de todo, yo no pasé por lo mismo que ella, no rompieron mis huesos. Pero la doctora confirmó mis sospechas: Erika puede volverse adicta.
Y no pensaba permitir eso, primero muerto. Prefiero que me odie a verla caer de esa forma.
Logré cruzar la calle, pero no la veía por ningún lado. Había muchas personas yendo en ambas direcciones, sería fácil perderla.
Un grito masculino cortó el aire, no distinguía de donde venía. Giré en ambas direcciones, pero el sonido del tráfico, los teléfonos y las conversaciones se mezclaban.
Noté que más adelante, las personas miraban dentro del callejón y seguían caminando. Pensé que era coincidencia al principio, pero seguía ocurriendo con cada persona que pasaba.
Fui a toda prisa, porque presentía que ahí estaba mi esposa. Donde había un problema, ahí estaba ella.
Me fijé en su dedo, que tenía un brillo que antes no estaba. Mi puño se detuvo en el aire cuando me di cuenta lo que adornaba el mismo dedo que anteriormente tenía fracturado. Era el anillo que yo le compré cuando la convertí en mi esposa, el anillo que diseñé específicamente para ella y convertirla en mi prisionera.
Entendí todo con claridad.
Este imbécil no era un ladrón, ni un psicópata suelto. Erika no fue una víctima al azar que este tipo escogió.
Este era el hombre que había lastimado en el pasado a Erika, el mismo que la secuestró y la torturó, el que intentó violarla.
Este era el tal Martín.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi cruel esposo: Cayendo en su trampa
Oye si ya pagué para desbloquear capítulos y me regreso porque siguen bloqueados creo que no está bien...