Capítulo 117 ¡Era Lorena!
Desde que Olivia tenía memoria, las veces que había visto a su tía se podían contar con los dedos de una mano.
Desde niña, su tía Lorena era solo un nombre más en la familia.
Solo sabía que su abuelo siempre le reclamaba a su abuela diciendo que haber apoyado a la tía para irse había sido un desperdicio. Se la pasaba comparándola, quejándose de que las hijas de otras familias se casaban con hombres de dinero, ayudaban a sus padres y pagaban las bodas de sus hermanos.
Influenciados por el abuelo, los padres de Olivia también le guardaban mucho rencor. Siempre decían que ella se daba la gran vida en el extranjero mientras los dejaba a su suerte.
¿Pero qué significaba ayudar a la familia para ellos?
Básicamente, mantener a Ernesto, su hermano menor.
Sin embargo, por lo que Olivia sabía, su tía había regresado y dado bastante dinero tanto para la boda de Ernesto como para la del abuelo.
De hecho, la exorbitante dote que exigió la familia de su madre cuando se casaron, la pagó su tía. Olivia se enteró de eso ya de grande, al escuchar a sus abuelos discutir.
Esa vez, el abuelo la estaba insultando, Ilamándola malagradecida con palabras muy crueles. La abuela, furiosa, la defendió; le recordó que ella les mandaba dinero cada mes y que había aportado una fortuna para la boda de Ernesto.
Pero el abuelo solo respondió que era su obligación, argumentando que cualquier hija decente mantenía a su familia. Decía que en el pasado hasta se intercambiaban hijas para casarlas, y se quejaba de que, desde la boda, ella no les había dado ni un centavo más.
Lo que pasó en realidad fue que la abuela habló por teléfono con Lorena y le prohibió que les siguiera mandando dinero, exigiéndole que se enfocara en hacer su propia vida.
Cuando el abuelo falleció, la tía regresó.
Cualquiera pensaría que un reencuentro familiar después de tanto tiempo sería una escena conmovedora llena de abrazos y lágrimas, pero terminó siendo un escándalo tremendo.
Ernesto se negó a pagar los gastos del funeral y le exigió a su hermana que lo hiciera, a pesar de que él ya se había quedado con todos los ahorros que dejó el abuelo.

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