Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 242

Capítulo 242 Olivia tardó un segundo en procesar lo que acababa de ver.

Hacía tiempo que sabía que eso ya no le dolería, pero pensó que al menos sentiría algo de repulsión. Lo que no esperaba era que ni eso quedara.

Era como si las dos personas al otro lado de esa pantalla fueran completos desconocidos que nunca había visto en su vida.

Al alejarse de ese ambiente, de esa persona, era como una mariposa que por fin extendía las alas: se sentía liviana.

—¡Olivia, ven! Ya vamos a comer —llamó Julián desde afuera.

—¡Ya voy! —respondió ella con alegría.

—Olivia. —Julián le habló de nuevo desde el pasillo.

Con la puerta abierta de par en par, él igualmente tocó.

—¿Lista? ¡Te estamos esperando!

—¡Sí, sí, ya voy! —Olivia salió con el celular en mano, dispuesta a cortar la videollamada, pero entonces la cara de Adrián apareció en pantalla.

Tenía una actitud de pocos amigos.

Olivia no tenía ningún interés en seguir viendo esa cara. Apenas él alcanzó a pronunciar su nombre, cortó la llamada. Aunque él intentara comunicarse cuantas veces quisiera, ella no volvería a contestar.

Sabía bien que comer tenía mucho que ver con el ambiente.

La sopa instantánea y la comida de paquete eran alimentos simples y baratos que normalmente no habrían merecido un lugar en ninguna mesa, pero reunidos así, con tantas personas que compartían el mismo espíritu, el ambiente bastaba para encenderlo todo.

Esa cena a deshoras fue, para Olivia, una de las pocas veces en cinco años que comió con genuina satisfacción, una verdadera "gran cena", más sabrosa que cualquier restaurante de lujo al que hubiera ido con Adrián, aunque la cuenta por persona superara los mil dólares.

Entre tanto alboroto, la medianoche se acercó sin que nadie lo notara.

Por más que todos quisieran seguir, era hora de despedirse.

Olivia volvió a su habitación. Carmen estaba a punto de acostarse; en cuanto percibió el olor a comida que venía de Olivia, se rio.

—Vi lo que publicaron. Se divirtieron mucho, ¿verdad?

—¡Sí! —respondió Olivia sin poder contener la sonrisa —. La pasé increíble, en serio, maestra, gracias.

Seguía escribiendo sin parar, pero ella no respondió ni una sola vez. Mientras revisaba su celular, llegó otro mensaje.

Era una foto de ella con Julián.

No sabía cómo la había conseguido, probablemente gracias a lo que Daniela decía de los conocidos de conocidos. En la imagen, Olivia estaba junto a Julián, levantando una copa para brindar con todos.

Ella misma no se había dado cuenta de que esa noche había sonreído con tanta libertad.

El mensaje de Adrián era pura agresividad:

"¡Mírate! ¿Ya se te olvidó que eres una mujer casada?

¿Dónde quedó el respeto? ¿Ya no te queda ningún principio?" A Olivia le resultó de lo más absurdo. ¿Entonces él también conocía esa palabra? ¿También sabía lo que era el respeto?

Solo había compartido una cena con sus compañeros y la habían fotografiado, y para él eso ya era perder el respeto. Pero él, un hombre casado, viajando con otra mujer a una isla y compartiendo la misma habitación, ?

dónde quedaban sus principios? ¿Dónde estaba su decoro?

Lo extraño era que, aunque todo le parecía ridículo, no sentía el menor impulso de contestarle. La ventana de mensajes de Adrián le recordaba un pantano inmenso: cada palabra que le dedicara la hundiría un poco más.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)