Capítulo 253 Carmen lo entendió, sonrió y se retiró.
Olivia se dio la vuelta y contestó la llamada.
—Adrián, ¿qué te pasa? —preguntó.
—Olivia... Olivia... —respondió él con voz ronca y rasposa.
—¡Ya dime qué quieres!
—No me siento bien... me siento muy mal... —Su voz no solo era ronca; las palabras le salían pegadas y confusas, como si no estuviera del todo consciente.
—Adrián, si no tienes nada más que decirme, voy a colgar. Lo que te pase no es asunto mío.
—Olivia, Olivia, espera...en serio no estoy bien, estoy enfermo.
La situación le pareció casi absurda.
—¿Estás enfermo? ¿Y para qué me llamas a mí?
Adrián, ¿a quién crees que le estás hablando?
—Quiero agua... me duele la cabeza... no puedo levantarme...
Era como hablarle a una pared. No había procesado ni una sola palabra de lo que ella le había dicho. Pero Olivia sí entendió: estaba tan enfermo y aturdido que se acordó de ella, de la señora Vargas, para que lo atendiera.
—Adrián, lo que quieres es que alguien te cuide, ¿no?
—Olivia, en serio me siento muy mal...
—Si te sientes tan mal, Ilama a tu Pau. De todas formas, ya sabe el código de la casa; que vaya ella a cuidarte.
¿O no era el gran amor de su vida?
Adrián respondió con la voz apagada:
—¿Pau? No puedo llamarla... no puedo molestarla...
Olivia colgó sin decir nada más.


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