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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 278

Capítulo 278 Adrián se quedó paralizado.

—¡Adri! ¡En serio ya diste más que suficiente, ya saldaste la deuda! —exclamó Paulina en voz alta—. Si no me crees, ve y averígualo: aunque en serio hubieras sido tú quien la atropelló, con todo lo que le has dado ya habrías pagado de sobra. ¡Ni el verdadero conductor responsable habría indemnizado tanto!

—¿Ya saldé la deuda? —murmuró Adrián para sí, todavía aturdido.

—¡Sí! ¡Ya quedaste libre! Adri... no sigas así, por favor.

Es cierto que Olivia te salvó la vida, pero nadie paga una deuda de gratitud entregando toda su existencia.

—Paulina lo sujetó de la ropa y lo sacudió con fuerza —. Adri, reacciona. Tú eres excepcional. Si Olivia no te hubiera salvado la vida en ese entonces, ella jamás habría estado a tu nivel, nunca habría podido casarse con alguien como tú. Ya hiciste más que suficiente.

No puedes desperdiciar tu vida entera en devolver un favor. Tienes que empezar a vivir para ti mismo, Adri...

—¿Vivir para mí mismo? —repitió las palabras de Paulina, con la mirada cada vez más perdida.

—Sí, Adri. Libérate de esa cadena que es la gratitud y vive el resto de tu vida para ti. Deja de sufrir así. No la amas, pero te obligas a convivir con ella... ¿no te has cansado ya de vivir de esa manera?

Adrián se quedó mirando en la dirección por donde Olivia se había ido. No dijo nada durante un largo rato, y ella ya había desaparecido.

Olivia tuvo un día agotador, sin un solo momento para ponerse a pensar en qué estarían haciendo Adrián y Paulina.

Regresó al hotel, se bañó, desayunó y enseguida tuvo que ir al teatro a ayudar a montar la escenografía y preparar la utilería. Estuvo ocupada hasta la tarde, cuando los bailarines llegaron al escenario y ella se dedicó a ayudar con el vestuario y el maquillaje.

En Venecia solo tenían un día de función. Esa noche no presentarían el espectáculo de danza completo, sino una gala con lo mejor de cada grupo: cada compañía bailaría un acto. Por eso había más bailarines de lo habitual, la escenografía y la utilería eran más complejas, y el maquillaje demandaba mucho más trabajo.

Olivia y todo el equipo de producción apenas tuvieron tiempo ni de comer. Por la tarde, después de que la maestra Carmen obligó a todos a turnarse para comer al menos un poco, Olivia decidió ir al baño, pues llevaba ya un buen rato aguantándose.

Pero jamás se imaginó que, al salir del baño, se encontraría con Paulina.

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