Capítulo 283 Olivia le describió a Mercedes cómo la compañía de gira le había organizado la fiesta de cumpleaños en el teatro.
Mercedes no cabía en sí del asombro.
—¡Ay, Dios, un pastel de tres pisos! Nuestra Oli es una niña bendecida, con mucho, mucho amor a su alrededor.
—Así es, abuelita. Oli ahora es muy, muy feliz. —Su felicidad no tenía ni un poco de falsedad; la alegría que le brotaba de los ojos la hacía resplandecer entera.
Mercedes por fin se sintió tranquila. Olivia le preguntó sobre varias cosas de su vida cotidiana, y la abuela también parecía estar bien. Abuela y nieta platicaron un buen rato, hasta que Mercedes le insistió en que se fuera a descansar y dejara de charlar. La abuela no era nada despistada: había calculado la diferencia de horario y sabía que allá ya era de madrugada.
—Bueno, abuelita, buenas noches.
La videollamada terminó. Ya pasaba de medianoche.
Su cumpleaños había quedado atrás, así, a lo grande.
¿Y cómo no iba a ser a lo grande?
La noche había sido impactante. Tan impactante que, al acostarse, seguía emocionada y no lograba quedarse dormida.
¡Esa noche había bailado frente a tanta gente!
¡Había pisado un escenario de verdad!
Varios compañeros de la compañía habían tomado fotos de la ceremonia de cumpleaños. A esas alturas ya todos estaban descansando, y uno tras otro le fueron enviando las imágenes. Ella las fue mirando una por una, incapaz de borrar su sonrisa.
Fue en ese momento cuando Daniela le mandó un mensaje. Una sola frase, seguida de una hilera de signos de exclamación que dejaban claro lo emocionada que estaba: "¡¡Olivia!! ¿¿Te recuperaste?? ¡ i¡¡Ya puedes bailar!!!!" Después le envió una foto de ella bailando, un fragmento de su solo, sin Julián.
"¿De dónde sacaste esa foto?", le escribió Olivia.
Daniela mandó un emoji travieso y le pasó una captura de pantalla. Era una publicación de Adrián:

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