Capítulo 282 Olivia abrió la bolsa de regalo. Adentro había una caja cuadrada y plana. Por lo visto, el que le había regalado diez relojes, esta vez, por fin no le mandaba otro reloj.
Al abrir la caja, encontró un collar de esmeraldas.
Un collar formado por grandes esmeraldas, cada una rodeada de diamantes, con una esmeralda aún más grande como pendiente central. Seguramente era carísimo.
Las chicas de la compañía de gira que estaban a su lado exclamaron admiradas, y se pusieron a adivinar quién lo habría enviado.
—Olivia, ¿no viene una tarjeta? El que lo trajo dijo que adentro había una tarjeta, que con verla ibas a saber quién era —dijo una de las bailarinas con cara de angustia, aterrada de haberla extraviado—. Déjame bajar a buscarla.
—No hace falta —dijo Olivia deteniéndola, con una sonrisa—. No hay tarjeta, así es él.
—¿Sabes quién es? —La chica se sentía muy responsable y temía haber arruinado todo.
—Sí, gracias —respondió Olivia, y guardó el collar.
Así que él también había venido a ver la función. ¿No era que menospreciaba la danza?
Cuando hicieron el examen de ingreso a la universidad y tocó elegir carrera, él le preguntó a qué escuela se había inscrito.
En ese entonces, ese enamoramiento juvenil e inocente que sentía por él no era suficiente para hacerla renunciar a su futuro y seguirlo. Por supuesto que eligió la mejor escuela de danza.
Cuando él escuchó su respuesta, pareció decepcionado, asintió y dijo algo como que los estudiantes de arte solo podían aspirar a eso.
En esa época, la mayoría de la gente pensaba que los estudiantes de arte elegían ese camino porque no les iba bien en las materias regulares, que era su último recurso. Pero ella amaba bailar de verdad.
Para entonces solo tenía dieciocho años, pero ya Illevaba más de diez bailando. La mayor parte de su vida la había pasado danzando.
Como estudiante de arte, estaba acostumbrada a ocupar el último peldaño en la jerarquía académica.
Alguien le dijo una vez que la medicina avanza a saltos cada cinco años, que siempre hay gente explorando nuevos caminos. En cuanto a si este tratamiento experimental del doctor Fuentes y su maestro funcionaría al final, ni ella misma lo sabía.
Pero hay momentos en la vida en que hay que jugársela todo a una carta, y esta vez iba a dar hasta la última gota de su esfuerzo.
Como al día siguiente tenían que irse de Venecia, esa noche se quedaron empacando hasta muy tarde antes de volver al hotel.
Ya en la noche, Olivia revisó su celular y encontró un mensaje de su abuelita: "Oli, feliz cumpleaños".
Calculó la diferencia horaria, salió de la habitación, se puso los audífonos y le hizo una videollamada a su abuelita.
Mercedes estaba en casa en ese momento. En cuanto la vio, su cara se iluminó con una enorme sonrisa.
—Oli, hoy es un gran día. ¿Qué comiste de ricо?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)
Me atrapó desde la primera línea. Increíble es! Pero... Cerca del 620 al 670 aproximadamente es un largo sueño! Fue todo muy raro, no hacía falta 😔...
ES UNA NOVELA MUY BONITA PERO FINAL TRISTE. LA DISFRUTE, ME CAPTURO DESDE EL PRINCIPIO.ALGUNOS CAPITULOS NO LOS COMPRENDI, PERO ESTA INTERESANTE....
Excelente historia...
Cualtos faltan y hasta cuando suben los restantes ?...
Atrapante...