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Capítulo 610 —¿Estás enojada?
De pronto, él le tomó la mano.
Olivia bajó la mirada. El hombre tendido en la cama, de aspecto demacrado, tenía los labios morados y unos ojos hundidos que la miraban fijamente. La mano huesuda que asomaba bajo las cobijas le sujetaba los dedos sin fuerza.
Retiró la mano y volvió a meter la de él bajo las cobijas. El ambiente relajado que él había intentado crear se vino abajo en ese momento.
—¿Cómo adelgazaste tanto? —A Olivia se le hizo un nudo en la garganta, y las emociones que tanto reprimía estuvieron a punto de escapar de su control.
—¿Por qué lloras? —dijo él con la voz ronca, intentando sonreír—. ¿No será que la comida de aquí
sabe horrible?
—Pues entonces, podrías... —Quería decirle qué había venido a hacer a Europa, si no estaba mejor en su país. Pero lo pensó mejor. No, Anna estaba aquí, y él seguramente tenía que estar con ella. Así que cambió
de frase— ¿No sabes cocinar? ¿O quieres que te consiga un cocinero?
—¿Para qué tanto lío? —dijo él forzando la sonrisa—.
Estoy bien. Bajé unos kilos; pronto cumplo treinta, mejor no llegar con panza.
—¡Panza! —¡Si estaba flaco como un palo! Olivia se lo reprochaba mientras volvía a sentir esa amargura.
—Te...—Adrián empezó a hablar y se detuvo. AI mirarla, su expresión se alteró por un instante y luego volvió a calmarse. Aquella frase, "¿te di lástima?", no logró salir de su boca. Al final, apenas sonrió—. Estoy bien, voy a recuperarme, no te preocupes.
—¿Cuándo me preocupé por ti? ¿Te parece que estoy preocupada por ti? —Olivia le lanzó una mirada de reproche—. Por favor, deja de sonreír. —Lo que necesitaba era descansar de una vez; no fuera a abrírsele alguna herida de tanto sonreír.
—¿Estoy muy feo? —preguntó él.
Olivia bajó la mirada.
—¿Quieres escuchar la verdad o una mentira?
Él lo pensó un momento.
—La mentira; tengo el ánimo un poco frágil.

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