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Mi ex-marido me arruinó, volví con sus hijos romance Capítulo 210

—T-Talía...

Al escuchar esa voz rasposa pero cargada de alegría llamándola por su nombre, las lágrimas de Talía se desbordaron. Aceleró el paso, se agachó frente a la banca y escondió el rostro en el pecho de Marco, igual que cuando era una niña pequeña.

—¡Papá!

—No llores, mi niña bonita, no llores... —Marco acarició con ternura el cabello suave de su hija, con los ojos llenos de lágrimas.

—Ay, ¿pero qué hacen? Es un día para celebrar, ¿por qué lloran como si algo malo hubiera pasado? —La señora Blasco fingió reprenderlos, aunque sus propios ojos enrojecidos la delataban. Estaba tan conmovida como ellos.

—Es cierto, es un día feliz —dijo Talía secándose las lágrimas—. Papá ya puede hablar y eso me hace muy feliz. Si Tessa y Tiago se enteran, se volverán locos de alegría. Seguro no te dejarán en paz pidiéndote que les leas cuentos, abuelo.

—Claro que sí, todo lo que mis adorados nietos quieran escuchar, yo se los contaré.

A Marco se le iluminaba la mirada solo de pensar en los niños. Despertar de un coma y descubrir que tenía dos nietos tan preciosos y cariñosos había sido la mayor bendición del mundo.

De haber sabido que esos pequeños angelitos lo esperaban, habría despertado mucho antes de que pasaran cinco años.

Cinco largos años... Se había perdido la etapa más tierna de Tessa y Tiago. Sentía un profundo remordimiento por no haber estado ahí y le partía el alma pensar en lo duro que había sido para Talía criar a los niños sola todo este tiempo.

Al verlo tan animado, la señora Blasco sonrió y tomó la palabra.

—Ya lo hablamos con tu padre. En un par de días pediremos que le den el alta.

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