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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 265

Registro Civil.

Isabel también había ido. Al ver a Nerea, la saludó con una sonrisa: —Buenos días, directora Galarza.

Nerea arqueó una ceja. —¿La directora Echeverría planea hacer un empalme inmediato? ¿Firmar el divorcio y ahí mismo sacar el acta de matrimonio? Vaya que tienes prisa.

Isabel sonrió: —Directora Galarza, malinterpreta. Mi coche no circula hoy, por eso vine con Cris.

Nerea mantuvo una expresión indiferente. —Aunque se casen ahorita mismo, me da igual. Es más, les deseo que se queden juntos para siempre, ojalá nunca se separen.

—Pues gracias por los buenos deseos, directora.

Nerea la miró con extrañeza. —¿Por qué piensas que es un buen deseo? Es una maldición.

El personal siguió el protocolo, y tras confirmar que ambos estaban decididos a divorciarse, les entregaron las actas de divorcio con agilidad.

Viendo el documento recién impreso, Nerea sonrió radiante.

¡Por fin divorciada!

Cristian sintió un hueco en el estómago; después de todo, habían estado casados siete años.

—Tan feliz te pone.

Nerea guardó el acta y miró a Cristian. —¿A poco el señor Vega no está feliz? Por fin puedes casarte con tu viejo amor.

Cristian no respondió.

Nerea lo ignoró y empezó a repartir sobres con dinero, como un gesto de celebración, entre los empleados y algunas personas que también estaban haciendo el trámite.

A los que se iban a casar no les dio nada, sería de mala suerte.

Eran sobres que había preparado la noche anterior con Ulises. Cada uno traía una cantidad generosa; era su manera de decir, sin pena, que estaba feliz.

Al salir del Registro Civil, Nerea provocó a Isabel:

—Ya estamos divorciados. Directora Echeverría, ya puedes entrar con Cristian a hacer el trámite de matrimonio.

Isabel la miró confundida y luego volteó hacia el edificio buscando a Cristian.

Debido al escándalo de los sobres de dinero, mucha gente estaba prestando atención. Al ver a Isabel colgada del brazo de Cristian tan cariñosamente, las miradas de los presentes se llenaron de repulsión.

El murmullo en la sala de espera se hizo audible.

—Con razón estaba tan feliz de divorciarse y hasta regaló dinero. El patán le puso el cuerno. ¡Qué bueno que se libró de él, eso sí se celebra!

—Y la amante, qué descarada, venir hasta el Registro Civil a esperarlos afuera. ¡Qué cinismo!

—Si yo fuera esa mujer, iba y le metía dos cachetadas a la fulana para que se le quite lo «rompehogares».

—Si algún día te atreves a buscarte una amante como ese tipo, te juro que te rompo las piernas.

—Amor, venimos a casarnos, no digas cosas feas. Tú tranquila...

Isabel escuchaba los cuchicheos, pálida de coraje, y se marchó apresuradamente con Cristian.

...

Nerea regresó a la empresa con su acta de divorcio en mano.

Desde la dark web le llegó un video.

Era de noche en una carretera de montaña. Los motores rugían en una carrera clandestina.

Capítulo 265 1

Capítulo 265 2

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