Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 394

Así que decidió cortar por lo sano.

Esa misma noche, Esmeralda les dio a beber un poco de sedante, luego los metió en la habitación de Cristian y encendió un incienso afrodisíaco.

Cuando el efecto del sedante pasó, el afrodisíaco hizo efecto.

Cristian vio cómo su yo del sueño, como una bestia en celo, inmovilizaba a Nerea debajo de él.

Nerea lloraba suplicando:

—Me duele…

—Uh, suéltame…

—Por favor, no…

El Cristian del sueño hizo oídos sordos y solo se dedicó a desahogarse.

El Cristian espectador tenía los ojos inyectados en sangre.

—¡Cabrón! ¿No escuchas que le duele?

—¡Suéltala!

—¡¡¡No la toques!!!

Cristian gritaba fuera de sí; se le fue encima y soltó puñetazos sin parar.

Pero no pudo detener nada.

Nerea lloraba cada vez más fuerte, con la voz ronca.

En ese momento, las lágrimas rodaron sin control por sus mejillas. Cristian se dio la vuelta y salió de la habitación.

Se sentó recargado en la puerta.

No imaginaba que en un sueño también se podía llorar, también se podía sentir tanto dolor.

A la mañana siguiente.

Cristian despertó y, al ver el desastre en la habitación, pateó a Nerea tirándola al suelo, con los ojos a punto de estallar de furia.

—¡Nerea, eres una zorra! ¡Te atreviste a drogarme!

Nerea sentía todo el cuerpo como si un camión le hubiera pasado por encima varias veces; tenía la cabeza aturdida.

Esa patada de Cristian casi la hizo desmayarse del dolor.

—¡Yo no fui!

El Cristian del sueño estaba incontenible, no escuchó explicaciones y comenzó a patear y golpear a Nerea de nuevo.

El Cristian espectador se lanzó y abrazó a Nerea.

Nerea soltó un gemido de dolor en sus brazos.

Cada gemido era como un cuchillo clavándose en su pecho.

¿Por qué su yo del pasado había sido tan estúpido, tan desgraciado?

Odiaba tanto a ese él de aquel momento que quería matarlo.

«¡Imbécil, detente!»

Esmeralda estaba esperando afuera. Cuando calculó que Cristian ya se había desahogado lo suficiente, entró fingiendo pánico.

—¿Qué pasó? ¿Qué sucede? Ustedes…

Esmeralda se cubrió la boca con sorpresa, señalando a los dos que claramente no estaban en una situación inocente.

—¿Durmieron juntos?

Cristian frunció el ceño, con el rostro lleno de asco.

—Señora, levántese, por favor. No voy a permitir que mi hijo nazca sin padre. Fue un accidente, no debería venir a este mundo. No es bienvenido.

Esmeralda dijo con urgencia:

—Yo le doy la bienvenida, su abuela le da la bienvenida. Nere, haré que Cris se case contigo, dame un poco de tiempo, ¿sí? Te lo ruego, no abortes.

Nerea negó con la cabeza.

—No le gusto a él.

—Nere, hay muchos casos de amor después del matrimonio. Una vez casados tendrán mucho tiempo para convivir, y además tendrán al niño como vínculo. Cris se dará cuenta de lo buena que eres y te querrá. No te desanimes.

Nerea realmente quería a Cristian.

Lo quería muchísimo.

Tanto que, cada vez que recordaba la expresión de asco y odio de Cristian, el corazón se le contraía de dolor.

Por eso dudó.

Quería intentarlo una vez más.

Al fin y al cabo, Cristian era la persona a la que había amado intensamente durante toda su juventud.

No se resignaba.

Esmeralda regresó a casa para trabajar en la mentalidad de Cristian.

—No me voy a casar con Nerea. Si quieres cásate tú.

—Cris, si conseguimos el apoyo de la familia Galarza, todo será mucho más fácil para ti. Nuestra familia podrá recuperarse más rápido.

—Mamá, ¿cuántas veces tengo que decirlo? Me da asco, me dan ganas de vomitar. Solo de pensar que me drogó, me dan ganas de matarla. ¿Y quieres que me case con ella? ¿No te da miedo que si dormimos en la misma cama no pueda controlarme y la estrangule?

—Sé que no te gusta Nerea. Nerea usó métodos bajos para meterse en tu cama y encima se embarazó de ti. A mí tampoco me gusta. Pero ya que las cosas están así, y ya terminaste con Isa, ¿por qué no mejor usas a Nerea? Cuando la familia Vega se recupere, podrás hacer con ella lo que quieras. Esa será la mejor venganza. Al final, ella se lo buscó, ¡se lo merece!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio