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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 441

Resulta que ahora ella era la víctima.

Rocío estaba que echaba chispas por los ojos, odiaba a Esmeralda con toda su alma.

—¿Si no es tu culpa, de quién es? Si no fuera por ti, mi mamá no estaría en estado vegetativo. Esmeralda, ¿tienes el descaro de llamar malvados a otros? ¡Tú eres mil veces peor!

—Rocío —dijo Esmeralda lloriqueando—, sigo siendo tu madre biológica, te llevé nueve meses en mi vientre. Yo te di la vida, ¿cómo puedes hablarme así? Me rompes el corazón.

—¡Tú no eres mi madre! ¡Yo no tengo una madre tan perversa! ¡Mi mamá se llama Francisca!

—¡Rocío! No le grites así a tu madre. Deberían ver tus fans la clase de persona que eres. ¿Dónde quedó el respeto a los padres?

—Esmeralda, ¡hazme el favor de callarte! Das asco —intervino Nerea mirándola como si fuera basura—.

—¿Tú te atreves a llamarte madre? Desde que Rocío regresó, ¿te has preocupado por conocerla? ¿Sabes qué le gusta comer, qué toma, qué ropa usa? No sabes nada. Y todavía tienes la cara dura de decir que eres su madre. He visto gente cínica, pero tú te llevas el premio.

—Nerea, esto no es asunto tuyo.

—Esmeralda, que tú no le hayas ordenado el crimen directamente es una cosa, pero todo esto pasó por tu culpa. Y desde el accidente hasta ahora, lo único que has hecho es lavarte las manos. No tienes ni una gota de remordimiento.

—Nerea, no creas que porque Cris te defiende no puedo contigo, ¿crees que no...?

—¿Que no qué? —la voz de Cristian sonó tenebrosa.

Esmeralda se detuvo y se volvió hacia Cristian para acusarla:

—Cris, escucha cómo me habla. Si se atreve a ser así de insolente frente a ti, imagínate cómo será a tus espaldas.

—¿Dijo alguna mentira?

Esmeralda se quedó helada, incrédula.

—Cris, soy tu madre. ¿Te crié para esto? ¿Por una mujer divorciada me tratas así?

—Esmeralda, ¡más te vale cerrar la boca! —advirtió Cristian con frialdad—. Mi paciencia tiene un límite. Si no quieres pasar una vejez miserable, quédate quieta. Si vuelves a decir estupideces o a retarme, no me va a importar que seamos familia.

Esmeralda miró a los tres con resentimiento.

—Bien, bien. Ya sacaron las uñas. Ya les estorba la vieja, ¿verdad? Está bien, me callo, me voy.

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