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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 465

Al ver a Pedro, a todos se les borró la sonrisa al instante.

Martina apretó los puños y dijo con rabia:

—¿Qué haces aquí? Nadie te quiere ver.

Pedro miró a Nerea.

—Vengo a buscar a la directora Galarza para que me trate las piernas.

Kevin se cruzó de brazos y se recargó contra la ventana, mirándolo con desprecio desde arriba.

—Ya había escuchado que al señor Escobar se le rompieron las tres piernas, así que era verdad. ¿El señor Escobar todavía cuenta como hombre?

La «tercera pierna» implicaba la hombría de un hombre.

Al ser humillado de esa manera, el rostro de Pedro cambió de color, pasando del rojo al blanco.

Pero no podía explotar, así que tuvo que tragarse el coraje.

Miró a Nerea y dijo:

—Directora Galarza, ponga el precio que quiera. Solo cúreme las piernas.

Nerea soltó una risa ligera.

—¿Crees que me falta dinero? Además, el dinero de los Escobar está manchado de sangre, no me atrevería a tocarlo.

Pedro apretó los dientes.

—¿Entonces qué necesita para aceptar, directora Galarza?

Nerea echó un vistazo indiferente a sus piernas.

—Tus piernas... puedo curarlas.

—¿De verdad? —Los ojos de Pedro se iluminaron, mirando a Nerea con ansiedad.

—Claro. —Nerea asintió—. Pero no te voy a curar. No importa cuánto pagues, no lo haré.

Pedro aferró los reposabrazos de la silla de ruedas con fuerza, desesperado.

—¿No lo consideraría de nuevo, directora Galarza? Ponga cualquier condición. Lo que sea, con tal de que cure mis piernas.

—Cuando defendiste a Isabel y querías que me arrodillara a lamer tus zapatos, ¿pensaste en este día?

»Cuando compraste a los parientes de Emilia para secuestrarla, ¿pensaste en este día?

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