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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 508

—Vámonos, no quiero problemas —apremió Lucas con fastidio.

Temía que si se quedaban más tiempo, no podría contenerse y terminaría manchando el piso de sangre. En su estado actual, no se atrevía a poner a prueba su autocontrol.

Nerea también estaba infectada y necesitaba regresar cuanto antes al laboratorio para inyectarse la primera versión del antídoto. No tenía tiempo que perder discutiendo con Lucía.

El grupo se alejó rápidamente.

Al salir del hospital, Nerea sacó su celular y buscó el número del director del Hospital General mientras caminaba. Cuando estuvo trabajando en el proyecto de las cápsulas médicas para pacientes en estado vegetativo, había conocido a los directores de los principales hospitales de Puerto San Martín.

Encontró el número enseguida y marcó. Tras un saludo rápido, Nerea fue directa al punto.

—Señor director, necesito que mande a revisar a una paciente llamada Lucía Olivares. Me la acabo de topar en el hospital. Por su estado, sus síntomas clínicos coinciden mucho con los de un proyecto que estoy manejando; sospecho que es portadora de un virus contagioso. Avise al médico que la atienda para que tenga precaución. Si se confirma, no lo hagan público por ahora para evitar el pánico...

Lucas, con un cigarro entre los dientes, caminaba a su lado. Parecía relajado, pero sus ojos enrojecidos y las venas marcadas en sus manos delataban su verdadera condición. Al escuchar la llamada de Nerea, la miró con escepticismo.

—¿La miraste un par de veces y ya sabes que tiene el virus zombi? ¿Cómo das ese diagnóstico? —La mirada de Lucas era la que se le dedica a un charlatán.

—Andaba escondiéndose, sin atreverse a mirar a nadie a los ojos, y tenía los ojos rojos igual que tú. Además, Pedro se mueve con ella. —Por eso dedujo que era muy probable que Lucía estuviera infectada.

Al no escuchar respuesta tras dar unos pasos, Nerea se giró. Lucas se había detenido a poca distancia, mirándola con una expresión indescifrable.

—¿Cómo estás tan segura de que conozco a Pedro?

Nerea arqueó una ceja, cayendo en la cuenta. Acababa de mencionar a «Pedro» con la naturalidad de quien habla de un conocido mutuo, sin explicar quién era. Con razón Lucas sospechaba.

La reacción de Lucas era impresionante; digna de un asesino profesional, siempre alerta.

—Investigué a Marcos Escobar y a todos sus rivales. Por eso sé que te llamas Lucas. ¿Nos vamos o qué?

Nerea ladeó la cabeza, señalando el auto que los esperaba.

—¿Todavía te atreves a llevarme a tu laboratorio?

Lucas soltó una risa repentina, caminó a zancadas hacia el vehículo y subió de un solo movimiento.

Mientras el coche salía del estacionamiento, Nerea llamó al Capitán Nicolás Cabrera y le comunicó sus sospechas sobre Lucía.

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