Entrar Via

MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE romance Capítulo 336

Pero del otro lado nadie respondía, hasta que la llamada se cortó automáticamente.

Renata Yepes miró la pantalla, con el corazón helado, pero sin resignarse volvió a marcar.

El resultado fue el mismo.

Renata apretó sus pálidos labios, aferrando el teléfono con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos.

¡Debió haberse dado cuenta antes, a Enrique Yáñez no le importaba en lo absoluto!

Cuando él aún la cortejaba, ella enviaba un mensaje y él respondía al instante.

Ahora que la tenía, ella lo llamaba y él la ignoraba por completo.

Estaba segura de que, en unos días, cuando él por fin obtuviera su cuerpo y satisficiera sus instintos básicos de hombre, la trataría con aún más frialdad.

¡Exactamente igual que en el pasado!

Renata sentía un nudo en la garganta y una desilusión insoportable. Le temblaba la mano de la rabia mientras sostenía el celular, pero en ese momento no tenía tiempo para llorar. ¡Esta cuenta pendiente no se iba a quedar así!

Guardó el teléfono, paró un taxi en la calle y regresó a la villa de Bahía Serena.

...

Bahía Serena.

Inés estaba en la sala dándoles leche para gatitos a las mascotas de la casa. Los pequeños felinos bebían felices, ronroneando y amasando sus patitas con comodidad.

A Inés se le enterneció el corazón.

De pronto, escuchó que la puerta se abría. Se quedó perpleja por un segundo y, al voltear y ver que era Renata, no pudo evitar su confusión: —Señorita Yepes, ¿no había dicho que no regresaría al mediodía y que iría a la empresa a buscar al señor Enrique?

En efecto, cuando Renata se fue por la mañana, lo había pensado bien. No quería que él se sintiera decepcionado, así que le pidió a Inés que no la esperara para almorzar. Su plan era ir a buscar a Enrique a la empresa después de hablar con la señorita Cisneros, almorzar juntos y luego ir a un buen restaurante por la noche para celebrar.

Había sido considerada con él en cada maldito detalle.

Ahora, al pensarlo, se sentía como una completa estúpida.

¡Menos mal que no fue a la empresa! De lo contrario, no solo habría hecho el ridículo, ¡sino que habría tenido que soportar su mala cara!

Renata se mordió el interior del labio, negándose a dejarse consumir por el coraje. Empezó a subir las escaleras y dijo con voz ronca: —Inés, cuando llegue Enrique Yáñez, dile que me busque en la habitación.

Capítulo 336 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: MI MARIDO ES UN DESCONOCIDO PERO EL MEJOR AMANTE