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¡MI MARIDO NO ACEPTA EL DIVORCIO! romance Capítulo 39

C39- TODO LO QUE CREÍA SABER.

Adelina tomó la fotografía con manos cuidadosas y sus dedos viejos temblaron levemente, lo suficiente para que Aurora lo notara. Los ojos de la anciana se humedecieron despacio, como si la imagen le abriera una herida que nunca terminó de cerrar.

—Fue una noche lluviosa... —dijo finalmente—. El coche se salió del camino. Fue muy trágico, cariño. —Le devolvió la foto con suavidad—. ¿Por qué preguntas ahora?

Aurora sostuvo la mirada de la anciana sin parpadear y ella que había aprendido a leer los silencios con Angelo, este silencio le pareció demasiado limpio, demasiado corto y de alguna forma culpable.

—No es "ahora" —respondió con calma forzada—. Es que ya no soy una niña, abuela. Tengo derecho a saberlo ya estoy preparada para entenderlo.

Adelina apretó los labios y dejó la foto en la mesita junto a la taza de té, luego la abrazó.

—Tus padres eran buenos —susurró con voz ahogada—. Muy buenos. Te amaban más que a nada en este mundo y no querrían que vivieras anclada a ese dolor.

Se apartó despacio y le regaló una sonrisa dulce, mientras le acomodaba el pelo.

—Mejor dime... ¿cómo vas con tus citas? ¿Son buenos muchachos o quieres que...?

—¡No! —saltó Aurora al instante—. No, abuela. Está bien. No he tenido... aun mi primera cita.

Adelina soltó una risa pícara y le palmeó la mano.

—¿Segura? Pensé que ese almuerzo tuyo con Logan contaría como una.

Aurora abrió los ojos sorprendida de que lo supiera.

—¿Cómo lo sabes?

—Tengo mis informantes en la empresa —respondió la anciana, encogiéndose de hombros.

—¡Abuela! —protestó Aurora, fingiendo molestia—. Deja de espiar vidas ajenas. Y con Logan, solo fue un almuerzo de amistad, solo eso.

—Está bien, está bien —concedió la anciana—. Pero no dejes de considerarlo, ¿sí? Logan Thorne es un buen hombre... y se nota que le interesas.

Aurora dudó un segundo antes de hablar.

—¿No te molesta? Digo... él y Angelo...

Adelina negó con la cabeza, tranquila.

—En absoluto, cariño. Son adultos y en esta vida... cada uno paga por lo que elige. —Le acarició la mejilla—. Eso también significa crecer.

Después de eso, Aurora se quedó un rato más y como antes: tomaron té, rieron, bordaron en silencio.

Para cuando salió, el sol ya se había metido y ni la tarde tranquila, ni las conversaciones triviales, nada, borró la imagen de la foto ni la forma en que Adelina evitó profundizar.

Si antes había pensado que podía tratarse de una broma cruel, ahora sabía que no.

Algo estaba siendo ocultado. La pregunta era qué.

Subió al coche, cerró la puerta y marcó un número.

—Mike —dijo cuando escuchó el tono—. ¿Conoces a alguien bueno en investigación? Algo... discreto.

La respuesta afirmativa llegó rápido y el nudo en su estómago se apretó con una mezcla de miedo y anticipación.

—Bien —dijo—. Contrata uno.

Colgó, apoyó la cabeza en el respaldo y cerró los ojos un segundo.

La verdad estaba ahí afuera y ella Aurora Sterling acababa de decidir ir por ella.

En otra parte, el restaurante era elegante, silencioso, con ventanales amplios que daban al río. Era el tipo de lugar al que Angelo solía integrarse con naturalidad, pero ese día no.

Ese día parecía un extraño sentado a su propia mesa. Su prima, Bianca lo observó unos segundos sin decir nada, luego dejó la copa a un lado y lo miró de frente.

—Estás mal. Muy mal.

Angelo no respondió.

Bebió un sorbo de su vino y mantuvo la vista fija en el agua del Támesis. Y su reflejo en el cristal le devolvió la imagen de lo que era ahora: ojeras marcadas, barba de varios días, el traje impecable pero colgando de un cuerpo tenso, agotado.

C39- TODO LO QUE CREÍA SABER. 1

C39- TODO LO QUE CREÍA SABER. 2

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