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Mi Marido Prestado romance Capítulo 243

—¿Cómo lo supiste...?

El tipo tatuado, sorprendido, soltó la pregunta sin pensar. Apenas terminó de hablar, la mirada llena de advertencia del hombre de la cicatriz le cortó de inmediato las palabras.

El hombre de la cicatriz tampoco esperaba algo así. Mientras ordenaba que ataran a Ángel a otra silla, no dejaba de observar a Eleonor con recelo.

Esa mujer, a fin de cuentas, era solo una doctora. ¿Cómo podía tener la cabeza tan ágil? Incluso en esa situación, rodeada de secuestradores, seguía negociando sin perder la calma.

Mucho más capaz que esas señoritas educadas en familias de renombre.

El hombre de la cicatriz la miró de reojo, tratando de descifrarla.

—¿Tú quién eres en realidad?

La voz de Eleonor sonó tranquila, sin temblar ni un poco.

—Hace un rato, en el carro, ¿no le llamaron a Fabián?

—¿Qué quieres decir?

El hombre de la cicatriz sentía que no lograba verla venir.

El patrón, al contactarles, solo les había dicho que aquella mujer era una de las amantes de Fabián, y que en la casa vieja de la familia Valdés no la soportaban, así que había que deshacerse de ella.

Si algo salía mal, con la familia Valdés de respaldo, Fabián ni siquiera se atrevería a moverles un dedo.

Eleonor ya se imaginaba por dónde iba la cosa. Sonrió de lado.

—Ella quiere que ustedes caigan, y aun así siguen arriesgando el pellejo por ella.

El hombre de la cicatriz frunció el ceño, inseguro.

—¿Y tú de qué te ríes? ¿Qué estás insinuando?

—¿Antes de aceptar el encargo, no investigan bien a quién se van a llevar?

Eleonor bajó la mirada, ocultando el leve nerviosismo que sentía. Fingiendo seguridad, lanzó su farol:

—Me llamo Eleonor, soy la hija adoptiva de la familia Rodríguez. ¿Han oído de Iker? Es mi hermano. Si no se atreven a meterse con la familia Valdés, ¿de veras quieren enemistarse con los Rodríguez?

Notó las miradas atónitas de los secuestradores, así que añadió, sin perder la compostura:

—Por cierto, la esposa de Fabián también es...

Ni siquiera terminó la frase cuando la puerta del almacén se abrió de golpe.

Virginia fue la primera en entrar.

—¡Suéltenme a mi hijo!

Su voz era una mezcla de furia y amenaza. De un vistazo, le dejó bien claro al hombre de la cicatriz que no se atreviera a hacer ninguna tontería.

Había alcanzado a oír parte de la conversación entre Eleonor y los secuestradores al llegar a la puerta.

Esta Eleonor... sí que sorprendía.

¡Ya la habían secuestrado y todavía seguía inventando cosas para salirse con la suya!

Capítulo 243 1

Capítulo 243 2

Capítulo 243 3

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