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Mi Marido Prestado romance Capítulo 321

Eso sí que no lo dijiste mal.

Sin embargo, Javier no pudo evitar soltar su preocupación:

—Pero si es una familia poderosa de otra ciudad, ¿no sería un problema si los ofendemos de esta manera...?

Siempre había sido cauteloso hasta la exageración.

Pero Alma, acostumbrada a mirar por encima del hombro a todos, se limitó a bufar con desdén:

—Aunque tu suposición tenga sentido, ¿cuántas de esas familias hay a las que en verdad no podamos enfrentar? Cerca de Frescura, solo la familia Estrada de Aguamar podría darnos dolores de cabeza. A ellos sí, mejor no buscarlos.

—¿Los demás? ¿Por una tal Eleonor se atreverían a ponerse en contra de nosotros, la familia Rodríguez? ¡Por favor!

La familia Rodríguez no podía permitirse ofender a los Estrada.

Y, al mismo tiempo, las demás familias tampoco tenían el lujo de enemistarse con los Rodríguez.

En estos días no se había escuchado nada de que los Estrada vinieran a Frescura. ¿Qué tan probable era que justo esta casa estuviera habitada por alguien de los Estrada?

Javier asintió, rindiéndose:

—Tiene razón...

—¿Entonces qué esperas para llevártela de una vez?

Alma, sentada dentro del carro, le lanzó a Eleonor una mirada que podría haber cortado el aire. Luego añadió con impaciencia:

—Si esta vez se nos va nuevamente el tiempo, ¿cómo le doy la cara a la familia Espinoza?

Javier dudó apenas un segundo:

—Entiendo.

La familia Espinoza no tenía el mismo peso que los Rodríguez, pero tampoco era cosa menor, sobre todo si se trataba de Iker.

Si volvían a dejar plantados a los Espinoza y los hacían enojar, la abuela no iba a poder con el paquete.

Mientras tanto, Eleonor estaba retenida por los guardaespaldas. No estaba tan cerca, así que no alcanzaba a escuchar con claridad de qué hablaban Alma y Javier.

Aunque, la verdad, tampoco hacía falta ser un genio para adivinar que no tramaban nada bueno.

Muy probablemente, su divorcio con Fabián ya era de dominio público.

En ese momento, Javier se acercó a ella. Con solo levantar la mano, les indicó a los dos guardaespaldas que la sujetaban que la metieran al carro.

A lo largo de los años, Eleonor ya conocía de sobra las mañas de la anciana, pero jamás imaginó que se atreviera a actuar tan descaradamente en un lugar como el Chalet La Brisa Marina.

Capítulo 321 1

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