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Mi Marido Prestado romance Capítulo 407

En cuanto Eleonor logró tranquilizarse, las ideas en su cabeza se acomodaron.

Volteó a ver a Florencia y negó con la cabeza.

—Esto no tiene nada que ver con los demás de la familia Rodríguez.

Hace veinte años, quien mandaba en la familia Rodríguez era Alma.

Nadie más podía decidir nada.

Mucho menos Iker, que apenas tenía diez años en ese entonces; él no podía hacer absolutamente nada.

De hecho, en los peores momentos, cuando Alma la hacía pasar por todo ese tormento, fue el propio Iker quien la sacó de ahí, dándole la oportunidad de escapar de tantos años de sufrimiento.

Si no hubiera sido así, quizá ya ni estaría viva.

Al ver que Eleonor no cayó en la trampa de culpar a otros, Florencia por fin soltó el aire, aliviada.

—Quien sea que esté tratando de meter cizaña entre tú e Iker, seguro tiene algún interés.

—¿No será por lo del proyecto? Si llegaras a odiar a Iker, seguro dejarías de trabajar con el Grupo Rodríguez.

—Y ahí Farmacéutica DK podría entrar y quedar como tu opción principal.

Eleonor dudó, pero luego respondió con seguridad:

—No lo creo.

La persona que estaba detrás de todo esto se había preparado demasiado bien.

No parecía que solo fuera por un proyecto.

Apenas Eleonor terminó de hablar, su celular, que estaba sobre la consola central, sonó con una notificación.

Lo tomó y vio que era un mensaje del banco.

Acababa de recibir el pago por el proyecto y la bonificación del Grupo Rodríguez.

Florencia notó lo atenta que estaba Eleonor.

—¿Qué fue eso?

—Ya me depositaron la bonificación del proyecto.

Justo en ese momento llegaron a un semáforo en rojo. Florencia pisó el freno y se inclinó para mirar la pantalla. En cuanto vio la cantidad, se le desencajó la cara.

—A ver... unidades, decenas, centenas, miles, diez mil, cien mil, ¡un millón! ¡Esto es una fortuna!

Sintió que acababa de salvarse la vida.

Florencia tragó saliva y, luego de pensarlo bien, asintió.

—Bueno, es lo que el Grupo Rodríguez tenía que pagar. Apenas terminó la presentación, las acciones de la empresa se dispararon varias veces.

Pero la verdad era que Iker nunca se había decidido de verdad por ella, ni hace nueve años ni hoy.

Florencia ya estaba completamente metida en el chisme.

—No te voy a mentir, pero la manera en que Iker te ve...

—Es que ese tipo hasta a un poste lo vería con amor.

Antes de que Florencia terminara, Eleonor la interrumpió.

En la prepa, Florencia vivía en el internado y, al salir de clases, Eleonor siempre se iba con su compañera de banco.

Iker iba por ella todos los días. Después de un tiempo, la compañera de Eleonor empezaba a ponerse nerviosa cada vez que estaban por salir de la escuela.

La razón: Iker la miraba fijamente, con una mirada tan intensa, que la pobre terminó creyendo que él estaba enamorado de ella.

Pero como Iker jamás hizo nada, al final la chica le pidió a Eleonor que le entregara una carta de amor.

Iker ni siquiera la leyó y, después de eso, cuando iba por Eleonor, ya ni se bajaba del carro; solo se quedaba esperando adentro.

...

Pero los fans de la pareja nunca se rendían. Florencia se sentó en el sofá, le pasó a Eleonor un plato con rebanadas de sandía recién cortada y siguió:

—Pero mira, ahorita ustedes dos ya son tendencia número uno y él ni ha salido a desmentir nada. Eso solo quiere decir que no quiere terminar contigo.

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