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Mi Marido Prestado romance Capítulo 457

En cuanto Iker escuchó eso, sintió que el pecho se le apretaba aún más. La miró de reojo, tratando de descifrarla.

—¿Todo lo que te dije te entra por un oído y te sale por el otro, o qué?

Él ya había dejado claro lo que pensaba. No tenía problema en hacerse cargo, en aceptar al hijo. Pero era como si ella no hubiera escuchado nada de lo que dijo.

Eleonor estaba a punto de responder, pero en ese momento el carro se detuvo suavemente frente al edificio de Jardines de Esmeralda.

Joaquín bajó la ventanilla que los separaba del asiento del conductor.

—Señor, señorita, ya llegamos.

Eleonor echó un vistazo por la ventana, pero no tenía intención de bajarse de inmediato.

—Quiero ir primero a ver a mi maestro y a Natalia.

Los dos ya estaban grandes, y después de todo el susto que habían pasado, seguro seguían inquietos. Hasta no verlos bien, no iba a quedarse tranquila.

Iker levantó un poco la barbilla.

—Están en el 2202.

Después de colgarle a Nil Jiménez, había pedido a César que se las ingeniara para sacar a Álvaro y Natalia y acomodarlos momentáneamente en el departamento 2202.

Al escuchar eso, Eleonor suspiró con alivio.

Asintió y, sin esperar más, abrió la puerta para bajarse del carro lo más rápido posible.

Iker seguía con el brazo alrededor de su cintura.

—¿Y ahora no me vas a dar las gracias?

Después de todo, hasta vació su propia casa para que ellos pudieran quedarse.

...

Eleonor no tenía claro si él quería que le agradeciera o no, así que simplemente dijo:

—¿Agradecerte? Pero si esto le pasó a mi maestro y a Natalia por culpa del medicamento especial del Grupo Rodríguez, ¿no? O sea, esto te toca resolverlo a ti.

Su actitud, tan firme y segura, hizo que Iker alzara una ceja. La presión de su mano en la cintura de ella se relajó de golpe.

—Anda, ve.

Eleonor bajó del carro a toda prisa. Pero al notar que él no se movía, se detuvo y lo miró por encima del hombro, con una pizca de duda en la mirada.

Iker supo leer su expresión al instante. Estiró su brazo largo, le apretó la mano con cariño y dijo con voz profunda:

—Tú sube primero. Yo tengo que ir al Grupo Rodríguez cuanto antes.

—Está bien.

Eleonor sabía perfectamente que en una crisis de ese tamaño, cada segundo contaba.

Capítulo 457 1

Capítulo 457 2

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