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Mi Marido Prestado romance Capítulo 475

El grito repentino de Florencia hizo que Eleonor, quien estaba en medio de cepillarse los dientes, casi se atragantara del susto.

Eleonor escupió la espuma a toda prisa, balbuceando con voz pastosa:

—¿Qué pasa?

La pregunta sonó sin contexto, como si viniera de la nada.

—¡Mira esto!

Florencia, sin contener su emoción, le puso el celular en la mano con una sonrisa que le llegaba casi hasta las orejas.

—¡Tus pacientes y hasta una fundación están saliendo a defenderte!

Eleonor parpadeó, sorprendida, y se puso a leer con detenimiento lo que estaba en tendencia en las noticias.

—[La doctora Muñoz jamás se ha aprovechado del dolor ajeno]—

El artículo reunía varios testimonios.

Había uno firmado por una organización de caridad, pero los demás eran mensajes de gente común, personas que, en el momento más complicado, salieron a dar la cara por Eleonor.

—En los últimos tres años, la señora Eleonor ha donado a la fundación un total de seiscientos cincuenta mil pesos.

—Soy chofer de plataforma. El invierno pasado tuve la suerte de llevar a la doctora Muñoz; en cuanto subió al carro, notó que mi hija tenía problemas del corazón. Al saber que nos urgía el dinero para la operación, al bajarse me transfirió cinco mil pesos para que pudiera llevar a mi niña al hospital. Dicen que esa doctora se ha aprovechado de los enfermos, pero yo no lo creo.

—Me llamo Elma, soy paciente de la doctora Muñoz desde hace años. Mi familia apenas tiene para comer y yo sufro de problemas graves en el riñón. Todos los demás lugares cobran carísimo, pero en la consulta de la doctora Muñoz es barato y el tratamiento sirve. Al principio desconfié, no entendía por qué era tan barato y aun así funcionaba, hasta que una vez el de la farmacia se le salió decir que la doctora pagaba de su propio bolsillo para darme descuento. Es una buena doctora, siempre confiaré en ella.

—...

Uno tras otro, los mensajes hablaban de pacientes de Eleonor o personas a las que había ayudado sin que ella lo supiera.

Por primera vez, Eleonor leyó en serio lo que decían de ella en redes sociales.

Los ojos se le pusieron vidriosos, le ardían de la emoción.

Jamás pensó que esos gestos pequeños, casi insignificantes, fueran el motivo por el cual tanta gente saliera ahora a poner el pecho por ella.

En un mundo en el que cualquier error podía hacerla blanco de insultos y ataques, esos mensajes eran un respiro inesperado.

Florencia, después de la euforia, se puso seria y analizó la situación.

Capítulo 475 1

Capítulo 475 2

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