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Mi Marido Prestado romance Capítulo 530

Por un momento, Silvia se sintió entre la espada y la pared.

No era tonta; podía percibir la aversión de Renata hacia Eleonor.

Pero Eleonor tampoco era alguien con quien pudiera enemistarse a la ligera, y menos aún considerando su estrecha relación con la familia Rodríguez.

Una palabra equivocada ahora podría costarle muy caro en el futuro.

Afortunadamente, mientras se devanaba los sesos pensando en cómo salir de esa situación sin ofender a ninguna de las dos, una voz gélida resonó desde la entrada. A primera vista, parecía llevar una sonrisa, pero su tono era cortante.

—Si con esa actitud tuya pudiste entrar a la familia Valdés, que Eleonor, que es excepcional en todo, entre a la familia Rodríguez es pan comido.

¡Vaya!

Las relaciones entre estas damas de sociedad a menudo se basaban en el interés, y en el fondo, muchas ya sentían cierto descontento hacia Renata. Sin embargo, no podían hacer nada, pues Renata tenía un hijo excelente que dirigía el Grupo Valdés con un éxito arrollador.

Cualquier resentimiento tenía que permanecer oculto.

Pero al escuchar esas palabras, ¡a alguna con menos autocontrol casi se le escapa una risa de satisfacción!

¿Quién sería el valiente que se atrevía a decir las verdades a la cara?

Eleonor se giró hacia la voz y vio a Iker, de pie a poca distancia, vestido con un traje azul marino. Con una evidente molestia en la mirada, le hizo un gesto para que se acercara, mientras su voz se suavizaba con un toque de calidez.

—Vámonos a casa. El umbral de la familia Valdés es demasiado alto para nosotros. La próxima vez no venimos.

Cualquiera podía entender el significado de sus palabras.

A partir de ahora, la familia Rodríguez no iba a incluir a la familia Valdés en sus planes.

El rostro de Renata se convirtió en un poema de colores. Sentirse tan humillada delante de todas esas señoras la llenó de ira y ansiedad.

En ese instante, se olvidó por completo de los años de amistad entre las familias Rodríguez y Valdés, y de las colaboraciones empresariales que las unían. Con el rostro enrojecido, espetó:

—Iker, con todo respeto, soy una de tus mayores. ¡Ahora que te crees mucho, no tienes derecho a hablarme así!

»¡Además, no he dicho ninguna mentira! Alma nunca aceptará que te cases con Eleonor. ¡En lugar de venir aquí a humillarme, deberías ir a rogarle a tu abuela!

Con la cara colorada, luchaba por mantener su compostura de dama de sociedad.

Fabián, que había oído el alboroto de abajo y no esperaba que su madre regresara de repente, bajaba a toda prisa. Pero al escuchar esa última frase, sus pasos se detuvieron instintivamente.

Quería saber qué respondería Iker a esa pregunta.

Capítulo 530 1

Capítulo 530 2

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