Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 66

Eleonor no le dio tantas vueltas al asunto.

—Eso solo servirá si logran desarrollar el proyecto con éxito.

—Con tu capacidad, sé que lo vas a lograr —respondió Álvaro, seguro de sí mismo.

Él conocía mejor que nadie la fortaleza de Eleonor.

Al colgar, Álvaro miró a su esposa con una mezcla de orgullo y sorpresa.

—Quién diría, tú entiendes mejor que yo el carácter de esta chica.

—Por supuesto —Natalia sonrió, divertida—. Esta muchacha, para otros proyectos te sale con un no casi siempre, pero si se trata de algo que pueda ayudar a curar a la gente, ahí sí no lo duda ni un segundo.

...

Aguamar quedaba a menos de doscientos kilómetros de Frescura. Fabián tenía junta de accionistas a la mañana siguiente, así que ni él ni Virginia se quedaron a pasar la noche en Aguamar.

Ambos regresaron a Frescura esa misma noche.

A esa hora, las calles de Frescura seguían llenas de carros y movimiento.

El Porsche 911 rojo edición limitada rugió por la avenida y, al detenerse en el semáforo, atrajo las miradas de muchos peatones. Varios sacaron el celular para tomarle fotos.

A Virginia le encantó sentirse el centro de atención.

—Fabián, hoy la pasé genial. Gracias, de verdad... —dijo, volteando hacia el asiento del copiloto.

Notó que él estaba absorto, como perdido en sus pensamientos.

Pasaron unos segundos antes de que Fabián reaccionara y la mirara.

—¿Qué dijiste?

—¡Otra vez andas en las nubes! —le reprochó Virginia, aunque en el fondo empezó a sentirse incómoda.

Esa tarde, Fabián sí la acompañó a Aguamar como habían quedado, pero no dejaba de mirar el celular, se notaba inquieto y distraído. Todo el tiempo parecía estar en otro mundo.

Fabián lucía cansado. Se frotó el entrecejo y murmuró:

—Ya es tarde, solo estoy agotado.

—¿De verdad es cansancio, o tu cabeza está en otro lado...?

—En esa tipa, Eleonor —pensó Virginia, apretando los labios para no decirlo en voz alta.

Sabía que Fabián jamás lo reconocería. Al contrario, eso solo serviría para recordarle una y otra vez lo que sentía por Eleonor.

Aun así, el ambiente en el carro se volvió cada vez más tenso.

—¿Pasa algo, Fabián? ¿Ellie todavía no llega a casa?

—No.

Debe estar molesta, pensó él.

Le había estado mandando mensajes y ni siquiera los había leído. Ahora, ni se había dignado a regresar.

Virginia, al ver que él no preguntó más, respiró aliviada.

Esa tipa... No solo se largó, sino que hasta vació el vestidor, como si quisiera que Fabián se enterara.

Por suerte, Virginia ya había previsto algo así. Había movido varias de sus propias prendas y objetos al vestidor y a la habitación de Eleonor para que no pareciera que se había ido.

Justo cuando pensó que había logrado engañar a Fabián, lo vio fruncir el ceño y bajar corriendo las escaleras.

Virginia lo persiguió de inmediato.

—¿Qué pasa ahora?

—Voy a revisar algo —respondió Fabián, con el semblante tenso.

No podía quedarse tranquilo hasta asegurarse de lo que sospechaba.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado