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Mi Marido Prestado romance Capítulo 669

Una sola frase bastó para que el aire en la habitación se congelara.

A los ojos de los demás, Leopoldo era la persona más justa y estricta. En todos los años que había ostentado el poder, jamás había mostrado favoritismo en ningún asunto.

Sin embargo, en ese preciso momento, Simona, la nieta en la que más confiaba, lo estaba acusando de «injusto».

Leopoldo se quedó perplejo. Su rostro no delataba emoción alguna, pero su imponente presencia desprendía una furia contenida.

—Entonces, lo que quieres decir es que yo me equivoqué, ¿no?

Cuanto más actuaba así Leopoldo, más evidente era que estaba reprimiendo su ira.

Por muy brillante que fuera Simona en la política, aún estaba lejos de poder enfrentarse directamente a Leopoldo.

Benicio, consciente del peligro, dio unos pasos para interponerse entre ella y su abuelo. Comparado con Simona, quien había trabajado duro durante años y estaba en pleno ascenso, él era más adecuado para recibir la furia de Leopoldo. Al fin y al cabo, su reputación siempre había sido mala; un poco más no haría la diferencia.

Inesperadamente, Simona levantó una mano para detenerlo y, en un gesto inusual en ella, declaró con firmeza:

—Si así lo quieres ver, no lo voy a negar.

—¡Estás equivocada! —Leopoldo golpeó la cama con fuerza, mirándola con furia—. ¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

Leopoldo adoraba a Benicio, pero en quien más confiaba siempre había sido en Simona.

Capítulo 669 1

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