¿Benicio está aquí?
Eleonor miró instintivamente hacia la habitación.
Iker adivinó lo que pensaba y dijo con una ligera sonrisa:
—Vino precisamente a verte a ti y a Florencia.
Entendía que viniera a ver a Florencia, pero… Eleonor se quedó perpleja.
—¿A verme a mí?
«¿Para qué querría verme?», pensó.
—Señora Muñoz —justo cuando terminaba de preguntar, Laura subió desde la planta baja—. La señora Castillo pregunta si va a seguir tomando su medicamento hoy.
Aunque su estado de salud se había estabilizado, Eleonor aún no había suspendido el tratamiento.
Lo pensó un momento y dijo:
—Por ahora no.
Después de todo, no debía tomar medicamentos a la ligera.
Mientras hablaban, la puerta de la habitación detrás de ella se abrió desde adentro. Florencia ya se había aseado y cambiado de ropa.
Ayer no trajo ropa para cambiarse, pero la de Eleonor le quedaba bien.
Al ver a Iker, Florencia bromeó con una sonrisa:
—Señor Rodríguez, que sepa que Ellie apenas durmió en toda la noche por esperarlo.
A Iker no le sorprendió. Respondió con un dejo de resignación:
—Me lo imaginaba.
Cuando llegaron, Susana les había dicho que hicieran menos ruido para no despertar a Eleonor. Pero Iker sabía que ella no dormiría tranquila hasta que él regresara, así que subió directamente a tocar la puerta.
El resultado fue justo como esperaba.
Eleonor le lanzó una mirada de reojo a Florencia, señaló hacia abajo y sonrió levemente:
—El señor Benicio está aquí.
Lo que en realidad quería decir era: «Tu ex está aquí».
Florencia entendió el subtexto a la perfección. Antes de que pudiera reaccionar, Eleonor se escabulló al baño para asearse.
Iker la esperó arriba. Florencia no tenía interés en hacer de mal tercio y tampoco pensaba evitar a Benicio a propósito, así que bajó las escaleras con toda naturalidad.
Desde que se enteró del origen de Eleonor, Susana se había vuelto mucho más cálida con los Estrada.
En ese momento, estaba atendiendo a Benicio con gran entusiasmo.
Ella no sabía de la relación que Florencia y Benicio habían tenido. Al ver bajar a Florencia, la saludó con una sonrisa radiante:
Eleonor se sentó junto a Florencia, e Iker, naturalmente, se sentó junto a su esposa.
Lo que hizo que Benicio pareciera aún más aislado.
Iker enarcó una ceja.
—¿No hay nada que te guste aquí? —preguntó, fingiendo ignorancia.
Frente a Eleonor y Florencia, Benicio le lanzó una mirada de reojo y le devolvió la pulla:
—Con que sepas que eres un mal anfitrión, es suficiente.
Eleonor estaba acostumbrada a esa forma de tratarse desde que eran niños. Susana, en cambio, se preocupó al escucharlos y de inmediato quiso pedirle a la servidumbre que preparara otra cosa.
—Susana —la detuvo Eleonor rápidamente, y dijo entre risas—: El señor Benicio está bromeando.
Luego, tomó la sopa que le ofrecía una empleada, miró a Iker y, sin olvidar el asunto importante, preguntó:
—¿Qué fue lo que pasó anoche exactamente?
—El Grupo DK estaba traficando drogas —resumió Iker—. Leonardo fue arrestado por ser el responsable.
Eleonor se sobresaltó. No esperaba que fueran tan audaces.
—¿Y Joel?

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