Entrar Via

Mi Marido Prestado romance Capítulo 91

Eleonor intuía perfectamente por qué Fabián la había llevado de vuelta a la antigua casa familiar, pero no lograba descifrar las intenciones de Renata.

Sin embargo, al llegar y ver a varias chicas de familias reconocidas reunidas junto a Renata, todo le quedó claro de inmediato.

Aquella fiesta, supuestamente para celebrar el cumpleaños de la abuela, no era más que una excusa para organizarle a Fabián una sesión de citas a ciegas.

Renata, además, aprovechaba el evento para desquitarse por la última vez que Eleonor se había pasado de lista. Le quería dejar bien claro que, al separarse de ella, Fabián podía conseguirse a alguien “mejor” en cualquier momento.

Ese matrimonio, en el fondo, ya era un milagro para Eleonor; no era más que una invitada de ocasión en una familia donde nunca terminó de encajar.

—Fabián, ya llegaron.

Al verlos entrar juntos, Renata echó una mirada rápida a la mano de Eleonor, aferrada al brazo de su hijo. En sus ojos se asomó una sombra de disgusto, aunque su sonrisa seguía tan amable como siempre.

—Ellie, tu abuela no ha parado de preguntar por ti. ¿Por qué no vas a saludarla primero?

—Claro.

Eleonor tampoco tenía ganas de quedarse ahí haciendo de estorbo, así que aceptó sin protestar.

—Voy contigo —soltó Fabián, dispuesto a acompañarla.

—Fabián, espera un momento.

Renata lo detuvo, su tono tan calmado como de costumbre.

—Hoy vinieron las chicas de la familia Mateo y de la familia Eduardo para felicitar a la abuela. ¿Por qué no las acompañas al salón y les invitas algo? No las vayas a descuidar.

Fabián arrugó la frente, pero no iba a dejar a su madre en ridículo delante de todos.

—Está bien, ya voy.

Aunque su presencia era obligada, Eleonor sí quería felicitar sinceramente a la abuela. Caminó por el salón, buscando a la cumpleañera, y al enterarse de que estaba arriba, platicando en la sala pequeña con sus amigas de toda la vida, decidió primero ir por algo de comer.

Apenas se acercó a la mesa del buffet, sintió una mano que, sin el menor recato, la apretó por la cintura desde atrás.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Al girar y ver quién era, la furia se le subió a la cara. Bajó la voz, controlando el enojo.

—¡Davi, estás mal! ¿Te das cuenta de dónde estamos?

Por primera vez, Davi notó miedo en su rostro. Le agarró la muñeca y la jaló fuera del salón.

—¡Davi, suéltame!

Eleonor casi no se atrevía a forcejear, temiendo llamar la atención de los presentes.

—¡Mueve un dedo y vas a ver!

Davi la arrastró hasta el patio trasero y la empujó contra la pared, sonriendo de lado.

—Eleonor, sabes que llevo tiempo deseándote.

Su mirada la recorrió de arriba abajo, sin ningún pudor.

Aunque tenía que soportar la sombra de Iker, su primo mayor, Davi, como segundo hijo de los Rodríguez, ya había visto pasar por su vida a un montón de mujeres atractivas. Incluso en el extranjero, no le faltaba quién le hiciera caso.

...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Marido Prestado