Con eso, el pecho de Eloísa al fin se sintió libre de cualquier preocupación.
—Nanette, te agradezco muchísimo por lo de hoy.
Ella solo suspiró en su interior.
—De nada.
Eloísa abrió la boca para añadir algo más.
Pero como Nanette no tenía ganas de escucharla, la interrumpió de golpe.
—¿Y mi papá?
—Se fue a la empresa —respondió la mujer—. Le insistí en que se quedara a descansar, pero no dejaba de pensar en los problemas de la compañía y no se pudo relajar.
Nanette se quedó en silencio un par de segundos.
—Dada la situación, creo que es momento de que Félix regrese.
De inmediato, Eloísa se puso a la defensiva.
—¿Para qué quieres que vuelva Félix? Esta deuda no tiene nada que ver con él, ¿o a poco esperas que sea él quien lo pague?
Nanette se quedó sin palabras por un largo rato.
—La salud de papá ya no es la misma de antes. Siendo Félix el único heredero legítimo de la familia Larco, ya es hora de que asuma su responsabilidad y les quite un peso de encima.
Con tal de que a Eloísa le quedara claro, remarcó con énfasis las palabras «único heredero legítimo».
Al escuchar eso, la mujer sintió que Nanette era bastante sensata y soltó una carcajada complacida.
—La verdad, Félix sí me comentó que ya se quería regresar. Luego platico con él para ver si se anima. Pero ya sabes cómo es, lleva una vida tan libre y relajada, que meterlo de golpe a la rutina de una oficina se le va a hacer pesado. Así que no hay prisa, que todo se dé a su tiempo.
El corazón de Nanette se llenó de una profunda tristeza.
Si algo le había quedado claro en esa casa, era el enorme favoritismo con el que Eloísa trataba a su hijo biológico, en contraste total con ella, la hija adoptiva.
—Ay, Nanette. Al final de cuentas también eres nuestra hija. Deberías involucrarte más en los asuntos de la familia.
«¿Involucrarme más?», pensó.
«Lo único que quiere es sacarme más dinero».
Ocultando su amargura, respondió con tranquilidad:
—Mamá, de verdad valoro el enorme esfuerzo que haces.
Eloísa no captó el doble sentido.
—¿Qué quieres decir?
—El enorme esfuerzo que haces por convencerte de que soy su hija.
Eloísa se quedó muda ante tal comentario.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó