Entrar Via

No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 930

Gael alcanzó a Iris justo en la entrada del edificio.

Sin embargo, en el instante en que la vio adentrarse en el pasillo lúgubre y mal iluminado, la boca que había abierto para llamarla se cerró de golpe.

La observó subir al segundo piso y sacar las llaves para abrir su puerta.

Apenas la hoja cedió, una voz aguda y cargada de irritación resonó en el interior.

—¡Casi me matas del susto! ¿Acaso no te enseñaron a tocar antes de entrar?

Iris observó a las dos personas que estaban abrazadas en el pasillo, dejó escapar un suspiro de cansancio y se dirigió a la mujer.

—Habíamos acordado no traer hombres. Aquí solo vivimos chicas y nos hace sentir muy incómodas.

Era un departamento pequeño, subdividido en cuatro habitaciones diminutas para cuatro inquilinas. La cocina y el baño eran de uso común, lo que de por sí ya generaba roces diarios.

Pero lo que lo volvía insoportable era que esa chica en particular llevaba a sus novios todo el tiempo. Y decir «novios» era un eufemismo; eran más bien pasatiempos, pues Iris la había visto cambiar de pareja unas tres o cuatro veces en solo seis meses.

La mujer soltó una carcajada burlona, mirándola con desdén.

—¿Qué pasa? ¿Te mueres de celos porque yo sí tengo un hombre y tú no? ¿Te da envidia?

Iris se mordió el labio inferior.

—No sé de qué hablas, no te tengo envidia. Solo te recuerdo que tus acciones nos perjudican a todas.

—¡A todas, mis ovarios! ¡No vengas con cuentos! ¡Las demás no dicen nada, la única mojigata aquí eres tú!

La mujer rodó los ojos y la examinó de pies a cabeza con desprecio.

—Si te crees tan princesa y tan delicada, ¿qué haces viviendo en este cuchitril? ¡Ve y réntate una mansión para ti sola, ridícula!

El hombre que la acompañaba soltó una risita cínica y se metió en la conversación.

—Tan bonita y tan amargada. Ya que vivimos todos bajo el mismo techo, deberíamos llevarnos bien, ¿no crees?

La mirada del sujeto se tornó lasciva, deteniéndose descaradamente en el pecho de Iris mientras esbozaba una sonrisa asquerosa.

—Si te sientes tan solita y con frío en las noches, ¿quieres que te presente a un amigo para que te caliente?

¿Amargada?

Iris estaba tan indignada que se quedó sin palabras.

¡Eran el colmo del cinismo! Hacían las cosas mal, incomodaban a las demás y encima se hacían las víctimas atacándola a ella.

De pronto, sintió una mano pesada posarse sobre su hombro. Iris dio un respingo, intentando apartarse por instinto.

Capítulo 930 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó