Nanette sacó su teléfono apretando los dientes, con un nudo de coraje en el pecho, dispuesta a darle a su hermano una reprimenda inolvidable por llamada.
Pero tras pensarlo un segundo, supo que gritarle por teléfono no la haría sentir mejor, así que guardó el aparato.
Noel le tomó la mano.
—Hugo, arranca.
Hugo fue rápido a encender el auto.
—¿A dónde vamos? —preguntó Nanette.
—A un lugar donde puedas sacar todo ese enojo que llevas dentro —respondió él.
Media hora después.
El vehículo se detuvo frente a la entrada de Colinas de Monteverde.
Una empleada de la casa salió a abrir y, al ver que era Nanette, la dejó pasar de inmediato.
Mientras le acercaba unas pantuflas, la mujer gritó hacia la sala:
—¡Señora! Es la señorita Nanette, ha regresado.
Como faltaba poco para su juicio, Eloísa estaba con los nervios de punta, absorta en sus pensamientos en medio de la sala.
El grito de la empleada la hizo dar un respingo.
Pero al escuchar que era Nanette, su corazón inquieto pareció encontrar un poco de paz.
—Nanette, qué sorpresa, ¿por qué...?
—¡¿Dónde está Félix?!
Nanette se sostenía la cintura con una mano, y en sus ojos ardía una furia contenida.
Eloísa se quedó perpleja y, por instinto, señaló hacia los cuartos.
—Acaba de subir a su habitación.
Sin decir más, Nanette fue directo hacia allá.
Cuando Eloísa reaccionó, corrió tras ella.
Félix estaba en su cuarto jugando videojuegos. Al escuchar que la puerta se abría de golpe, pensó que era su madre entrando sin llamar, como de costumbre, y ya estaba a punto de gritarle.
Pero al ver que era Nanette, se quedó pasmado.
Y al notar la cara de furia que traía, sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
Le tenía miedo a su hermana.
Pero le aterraba aún más el cuñado que venía detrás de ella.
—Hermana... —murmuró Félix, forzando una sonrisa para intentar apaciguarla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó