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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 933

—Si insisto en llevar esto a las últimas consecuencias, solo sería llover sobre mojado para la familia Larco.

Nanette la miró con calma, sin decir una sola palabra.

Si en verdad había sido Félix, entonces ellos no tenían cómo defenderse.

No tenía sentido decir nada más.

La voz de Camila continuó.

—Si no hago un escándalo, no es por nuestra vieja amistad, sino por respeto al señor Cortés. Después de todo, a él le importas demasiado.

—Así que... —Camila se giró hacia Noel, con una sonrisa ambigua dibujada en los labios—. Señor Cortés, me debe una más.

La expresión de Noel se mantuvo indiferente, y su tono de voz fue tan firme como siempre.

—Señorita Mancilla, no es necesario que use estos métodos para hacernos sentir que le debemos algo. Es un poco inmaduro de su parte.

»Entre usted y yo, señorita Mancilla, jamás ha habido ninguna relación, y no hay necesidad de que se esfuerce en aparentar que la hay. Lo único que logra es provocarme rechazo.

Ese constante uso de «señorita Mancilla» marcaba una distancia abismal entre ellos.

Las palabras de Noel fueron como otra bofetada directa al orgullo de Camila.

Sintiéndose incapaz de mantener las apariencias, Camila soltó sin pensar:

—Noel, ¿ahora te rebajas a defenderla de esta manera, sin importarte nada más?

Noel respondió:

—Ella lo es todo para mí.

***

Camila se quedó helada. Sintió un golpe sordo en el pecho; una opresión sofocante, acompañada de un dolor agudo.

¿No se había convencido a sí misma de que ya lo había superado?

¡¿Por qué seguía doliéndole tanto?!

En ese momento, Galileo intervino. No porque quisiera defender a Camila, sino porque tenía una espina clavada en el orgullo.

El cuidado desmedido que Noel le mostraba a Nanette era precisamente esa espina.

¡Esa mujer alguna vez había sido suya, y ahora se refugiaba en los brazos de otro hombre!

Y, para colmo, en los brazos de su peor enemigo.

Eso era algo que Galileo simplemente no podía soportar.

—El señor Cortés tiene prometida, pero anda engañándola con otras mujeres. Por lo visto, usted es solo fachada, señor Cortés, puro oro por fuera y basura por dentro.

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