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No Tan Bruja romance Capítulo 10

Todo transcurría con un orden impecable.

Poco después, la ceremonia terminó. Las lápidas quedaron cubiertas de flores blancas.

Máximo se dio la vuelta y miró a la multitud con la autoridad de un rey. Su imponente figura irradiaba poder.

—Todos saben que mi padre murió en un accidente de auto.

—Parece un accidente común, pero si escarbo un poco, no creo que algo así le ocurra al patriarca de los Corbalán por casualidad.

La voz de Máximo era profunda y cada palabra resonó con claridad en los oídos de los presentes.

Desde su posición elevada, dominaba todo el cementerio.

—El día del entierro juré que, antes de la misa de mes, traería al culpable ante la justicia.

Los asistentes se estremecieron, preguntándose quién se habría atrevido a matar al anterior líder.

Máximo barrió con la mirada los rostros de todos.

—Les doy una oportunidad para entregarse. Si confiesan ahora, les perdonaré el castigo de la familia y seré clemente.

Solo hubo un silencio sepulcral.

¿Quién se atrevería a confesar el asesinato del patriarca?

Al ver que nadie daba un paso al frente, Máximo soltó una risa fría.

—Les di una oportunidad y solo una. Si la desperdician, no esperen piedad.

Hizo una señal a Yeray, quien chasqueó los dedos hacia un lado.

Dos guardaespaldas corpulentos arrastraron a un hombre de mediana edad hacia ellos.

Uno le pateó las corvas y el hombre cayó de rodillas.

Pronto lo reconocieron: era el chofer del difunto Samuel.

El chofer intentó arrastrarse hacia Máximo.

—Señor, no sé nada, se lo juro, no sé nada. Por favor, tenga piedad.

Antes de que pudiera tocar a Máximo, Yeray le puso el pie en la espalda, inmovilizándolo.

Capítulo 10 1

Capítulo 10 2

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