Entrar Via

No Tan Bruja (Nina y Maximo) romance Capítulo 1042

En estos tiempos, la ley protegía a los niños malcriados de manera cada vez más estricta.

Noelia estaba temblando de rabia.

—¿O sea que me tengo que aguantar que este mocoso me humille?

El niño, lejos de tener miedo por haber causado problemas, echó más leña al fuego haciendo muecas.

Mientras hacía gestos burlones, su boca disparaba todo tipo de obscenidades, cada una más insultante que la anterior.

Noelia no pudo contenerse y estalló:

—¿De dónde salieron estos bastardos? Si siguen buscando problemas, juro que les voy a partir la cara.

Levantó la mano como si fuera a soltar un bofetón en cualquier momento.

El niño que había liderado los insultos soltó un llanto estruendoso que lastimaba los oídos.

El otro niño, al ver a su compañero llorar, siguió el ejemplo y empezó a berrear.

Todo el restaurante se llenó de un llanto agudo y molesto.

El alboroto finalmente atrajo a los padres.

Dos mujeres vestidas con ropa de marca se acercaron al lugar.

Lo que Nina no esperaba era reconocer a una de ellas.

¿Yolanda?

—Gabi, dile a mamá, ¿quién te hizo daño?

El niño señaló a Nina y a Noelia.

—Fueron esas dos brujas, me querían pegar.

Los ojos de Nina brillaron con curiosidad.

Ese niño malcriado llamaba «mamá» a Yolanda. ¿Acaso era el hijo ilegítimo que Yolanda tuvo con Renato?

Yolanda cargó a su hijo y lo consoló un poco antes de mirar con furia hacia Noelia.

Cuando vio a Nina, también se sorprendió, pero tras la sorpresa, su rostro mostró un odio profundo.

Y en cuanto a su precioso hijo, su mera existencia era perfecta; nadie tenía derecho a decir ni media palabra mala sobre él.

Nina, que no había dicho una sola palabra, se quedó en silencio ante el absurdo de la situación.

Apenas hoy se enteraba de que su reputación era tan poderosa como para «borrar» gente a su antojo.

Noelia, furiosa, cuestionó en voz alta:

—¿Con qué cara se atreven a hacerse las víctimas? Estos dos escuincles empezaron a tirar cosas sin razón. La crema en mi cara es la mejor prueba.

La señora Palacios replicó de mala gana:

—Dejando de lado que mi hijo jamás tiraría cosas sin razón, aunque lo hiciera, ¿no has pensado que tal vez es tu culpa? ¿Por qué te lanzó a ti y no a otros? ¿Acaso tú lo provocaste primero?

Noelia se quedó boquiabierta.

Siempre supo que detrás de un niño insoportable había un padre insoportable.

Pero llegar a este nivel de descaro rompía todos sus esquemas.

—No tengo nada en contra de estos niños, ¿qué motivo tendría para provocarlos?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: No Tan Bruja (Nina y Maximo)