La cara de Nina se ensombreció.
—Mi papá lleva desaparecido más de un año. Yo hice estas medicinas.
Nadir le dio unos topecitos en la frente a Nina.
—Irrespetuosa. Si Mercurio supiera que le dices «viejo», te despelleja vivo.
La cara de Nina empeoró.
—No hables de él, me irrita.
—Hija, no hay rencor que dure entre padre e hija, lo que pasó hace años…
Nina se metió el resto de las cerezas al bolsillo.
—Nadir, ya me voy.
—Espera —la detuvo Nadir—.
—Mañana inician las clases formalmente en la Academia Omega. El año pasado faltaste muchísimo, este año tienes que venir a la academia a pasar lista aunque sea en la apertura. No te pido que vengas a clases diario, pero al menos asómate.
Nina dejó unas palabras al salir:
—Según el humor que traiga.
***
La noticia de que Nina había salido bajo fianza llegó finalmente a oídos de Gonzalo. En su mente, que Nina estuviera libre debía ser porque Máximo le había hecho el favor a Victoria. Quizás en un futuro cercano, Victoria usaría su inteligencia para convertirse en la envidiada señora de la familia Corbalán.
Esa noche, Gonzalo citó a Nina en una cafetería. Después de la discusión anterior, ya no se molestó en ocultar sus intenciones.
—Nina, te seré franco. Reconocerte como hija de la familia Cárdenas tiene un precio. Tu hermano está gravemente enfermo y necesita que le dones un riñón para seguir viviendo. Si aceptas salvarlo, te daré el apellido Cárdenas y te reconoceré legalmente.


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