Nina sonrió.
—Valoro mucho mi cuerpo, tanto que no dejaré que se lleven ni un solo cabello mío.
—Señorita Valenzuela, vine hoy también para pedir tu opinión sobre otro asunto.
Puso un video en su celular, sin sonido, dejando que Sofía solo viera las imágenes.
En menos de tres segundos, Sofía se quebró.
Nina retiró el celular rápidamente.
—Sé que esto es una revictimización para ti, por eso quería tu consentimiento.
—Si no quieres que este video salga, lo borraré de inmediato y te garantizo que no se filtrará...
Sofía salió de su crisis emocional.
—No, quiero que todo el mundo vea la cara real de esas basuras.
Antes de irse, Nina le dejó a Sofía siete pastillas y una tarjeta bancaria con quinientos mil pesos, suficiente para completar su tratamiento en el hospital.
Al ver salir a Nina, Máximo se acercó.
—¿Terminaste?
Nina asintió.
—Tengo hambre, busquemos un lugar para comer. Necesito energía para lo que viene.
Máximo sonrió y la abrazó por la cintura.
—Está bien.
Bajo la protección de varios guardaespaldas, Máximo y Nina se fueron abrazados.
Después de comer, Nina registró una cuenta nueva en Twitter con el nombre «Nina» y publicó un tuit:
[Esta noche a las ocho, nos vemos en el en vivo. No falten].
Llamó a Isaac y le pidió que contactara a los líderes de opinión para promocionar masivamente su transmisión.
Como el tema principal en las tendencias, Nina estaba en boca de todos.
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