Poco después de que Máximo se fuera, Nina recibió una llamada de Nadir. Apenas contestó, estalló:
—¡Viejo zorro! ¿Hasta ahora se te ocurre prender el teléfono?
Nadir se rio al otro lado de la línea.
—Tranquila, chiquilla, no te enojes tanto.
Sin darle tiempo a replicar, preguntó: —¿Ya estás en Marbella?
—Estás a punto de conocer a Mictlantecuhtli. ¿Nerviosa?
—¿Nerviosa yo? ¡Ni madres! El que debería estar nervioso es él.
—Si no se hubiera adelantado aquella vez, no me habría arruinado el plan. Esa se la tengo guardada.
—Nadir, dime la verdad: ¿quién es Mictlantecuhtli en la vida real?
Nadir respondió:
—La verdad es que ni yo lo sé.
—Él es como tú, un caso especial en Zafiro.
—Salvo sus respectivos enlaces, nadie tiene permiso para conocer sus identidades reales.
—De todos modos, ya se van a ver las caras. Te mandaré la hora y el lugar a tu correo.
—Y por favor, no le hagas berrinche a la gente. Hay que tener altura de miras.
—Completa tu misión. Si sale bien, pediré los mejores beneficios para ti, te lo aseguro.
En una lujosa suite del hotel Arde Marbella, Luciano estaba tumbado en la cama, pálido y débil. A pesar de haber tomado medicina, el dolor en el pecho le dificultaba hasta respirar.
Javier Vizcarra, al ver a su jefe así, sugirió:
—Señor Monroy, mejor vamos al hospital.
—Como usted rechazó a Enzo por culpa de la señorita Villagrán, él le guardó rencor.
—Hay que admitir que usar a Natalia fue una jugada maestra de Enzo.
—Logró enemistar a los Corbalán de Puerto Neón con los Quintana de San Juan de la Costa, y de paso lo dejó a usted en ridículo.
—El problema es que no tenemos pruebas de que Natalia quisiera provocarle el infarto, y ahora Lucas la protege.
—No podemos tocar a Natalia aquí en Marbella.
Al pensar que Natalia se había atrevido a conspirar con Enzo a sus espaldas, Luciano deseó poder aplastarlos a los dos. La agitación le cortó la respiración de nuevo.
—Dame las pastillas, rápido.
Javier le pasó el frasco de medicina de emergencia. —Señor, vamos al hospital, si sigue así no la cuenta.
Luciano no escuchaba razones.

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