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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 3

—¡Está bien!

Natalia colgó el celular, pero sentía las yemas de los dedos heladas.-

Al día siguiente.

Amaneció muy soleado. Natalia se levantó temprano para vestir a su hija y llevarla a la escuela.

La pequeña, aún en su saco de dormir, estaba boca abajo sobre la almohada. Olía a leche y se rehusaba a levantarse. Natalia la arrulló un poco mientras la tomaba en brazos, sintiendo ese suave aroma que le mejoró un poco el humor.

Conforme su hija crecía, los llantos nocturnos habían disminuido. Cuando tenía uno o dos años, solía sangrar de la nariz de la nada a mitad de la noche. Además, era muy terca y a veces no dejaba que la limpiaran. Natalia prácticamente había sobrevivido a esas mañanas donde la sangre seca aún manchaba la carita de la niña.

Vio cómo su hija abría los ojitos adormilados e hizo un puchero antes de preguntar:

—Quiero que mi papá me lleve a la escuela. Me lo prometió.

Natalia se quedó pasmada. Sabía que, de camino a la escuela, Luca siempre le contaba un cuento, y la niña ya se había acostumbrado. Por eso, antes de ir a clases, siempre pedía que él la llevara.

—Tu papá sigue en la casa de la abuela atendiendo a las visitas. ¿Qué te parece si hoy te llevo yo?

La carita de Iria se llenó de decepción. De inmediato, agarró su reloj inteligente y le marcó a su papá.

—¡Bueno, Irita! —se escuchó la voz suave de Luca.

—Papi, ¿puedes venir a llevarme a la escuela? —le preguntó Iria, con un tono lleno de tristeza.

Desde el otro lado de la línea, Luca la consoló con ternura:

—Mi amor, paso por ti en la tarde cuando salgas, ¿te parece bien?

—Solo te digo que sí si me traes un juguete.

—Hecho, en la tarde sin falta te llevo uno.

Natalia esperó de pie junto a la cama hasta que la niña terminó de platicar con Luca para terminar de vestirla.

Justo cuando la llamada estaba a punto de cortarse, se escuchó una tos leve del otro lado, seguida de la voz de Denisa:

—Luca, me siento mal...

Y en ese instante, la llamada se cortó.

Natalia apretó los dedos con fuerza alrededor de la ropita.

Ya vestida, Iria se volvió a quedar dormida un rato en el carro. Al llegar a la escuela, se despertó de golpe al ver a su maestra en la entrada y se despidió de su mamá agitando la mano.

Capítulo 3 1

Capítulo 3 2

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