—¿Por qué publicaron el video de mi concurso en internet? ¡Son unas víboras! ¿Quién no tuvo una etapa incómoda en su juventud?
Milena no sentía que cantara tan mal en ese entonces.
Para ella, todos esos comentarios maliciosos de los internautas no eran más que pura envidia.
Lo que realmente la sacaba de sus casillas era que, durante su pubertad, estaba un poco pasadita de peso y su forma de vestir era bastante anticuada. Le hervía la sangre al pensar que Elena y Diana se habían atrevido a subir ese video sin su permiso.
Diana miró a Milena con desdén.
—Esos videos ya estaban en internet. Lo único que hice fue pedirles a un par de influencers que los compartieran para darles más alcance. Te la pasabas diciendo que Elena no tenía talento y que todo estaba arreglado. Pues ahora veo que la del fraude eres tú. Con esa vocecita, pensar que ganaste el primer lugar en un concurso de canto... hasta un ciego vería que fue un arreglo.
Milena mantuvo su postura arrogante.
—Tú eres igual que esa gentuza de internet, no entienden nada de arte ni de música. Es inútil tratar de explicarte. Más te vale no volver a hacer algo así, o les haré la vida imposible.
Dicho esto, dio media vuelta para irse.
Diana, furiosa porque Milena le había arrojado agua antes de intentar huir, la persiguió para ajustarle las cuentas.
Elena acababa de ir a su oficina a cambiarse de ropa. Al salir, se encontró con las dos forcejeando en la zona de recepción.
De inmediato, Elena llamó a Bruno Berrocal para que las separara.
Milena tenía el cabello hecho un desastre; le habían arrancado un buen mechón y le ardía el cuero cabelludo. Ella, que siempre cuidaba meticulosamente su imagen, no habría llegado a los golpes con Diana si no hubiera estado cegada por la rabia.
A Diana le faltaban dos botones de la blusa. Por suerte llevaba una camiseta de tirantes debajo, o habría enseñado de más.
Con una risa fría, Diana la enfrentó.
—¿Qué pasa? ¿Tú sí puedes difamar y burlarte de la gente a sus espaldas, pero cuando sacan a la luz tu oscuro pasado te pones a llorar?
Milena, a quien le importaban demasiado las apariencias, vio que se estaba formando un grupo de curiosos y no quiso seguir gritando en público.
Con el rostro tenso, replicó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....