La señora Santini sonrió con ternura.
—Con razón te has pasado toda la semana practicando recetas en la cocina. Todo era para sorprender a Elena.
—¡Claro! Elena es mi máximo ídolo —afirmó Pilar, mirándola con los ojos brillantes de admiración.
Milena ató cabos rápidamente: así que la señora Santini solo había invitado a Elena porque le estaba dando orientación vocacional a Pilar.
Vamos, no era más que una simple tutora.
Con esa excusa en mente, decidió dejar de darle importancia al asunto y entró a la casa junto con Paola.
Las dos ramas de la familia Santini vivían en mansiones contiguas, pero llevaban vidas completamente independientes, por lo que nunca compartían la mesa.
Al no tener que verle la cara a Milena, Elena y Diana disfrutaron de una cena mucho más relajada y agradable.
Al terminar, la señora Santini las invitó a pasar a la sala para comer un postre.
Mientras charlaban y reían animadamente, desde la casa de al lado empezó a sonar un piano.
El problema era que la melodía sonaba espantosamente mal, como si alguien estuviera aporreando las teclas al azar.
Pilar suspiró.
—Seguro es mi prima tocando otra vez. No tiene ni una gota de talento musical, pero le fascina hacer ruido en el piano.
Como todos en la familia Santini la consentían, nadie se atrevía a decirle nada.
Un momento después, una voz completamente desafinada comenzó a cantar a todo pulmón. Era Milena.
La señora Santini mantuvo su sonrisa diplomática de siempre.
—Sé que ambas tienen agendas muy ocupadas con el trabajo, así que no las retendré más.
Elena y Diana se pusieron de pie y se despidieron con cortesía.
Una vez que estuvieron fuera de la residencia, Diana se llevó una mano al pecho, respirando aliviada.
—Con ese nivel, me pregunto de qué alcantarilla sacó Milena los premios de los concursos de canto que dice haber ganado. Menos mal que nunca debutó como artista, porque nos habría dejado sordos a todos.
De pronto, a Diana se le prendió el foco.
—Oye, ¿te acuerdas que siempre está buscando la forma de fastidiarte? La otra vez, cuando se volvió viral el video de tu conferencia en la universidad, ella contrató a un montón de cuentas falsas para llenar los comentarios diciendo que habías comprado tu lugar en el evento. Estaba que me llevaba el diablo, me la pasé peleando con sus troles toda la noche. Al final, resultó ser una cobarde porque al día siguiente borró todo, ¡qué descarada!


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....