Investigó las placas y descubrió que el vehículo estaba a nombre de Milena Valiente.
Sintiendo que algo olía muy mal, de inmediato se lo comunicó a Elena.
—Todo este linchamiento mediático tiene que ser obra de Milena. Si no, ¿por qué diablos andaría acechándote como una psicópata?
Bruno también ya le había advertido a Elena que Milena andaba merodeando.
Elena ya sospechaba de ella desde el primer día.
El problema era la falta de pruebas contundentes. No podía simplemente ir y arrastrar a Milena por los cabellos.
La gran mayoría de los que la estaban atacando en redes eran cobardes anónimos. Muchos de ellos seguramente eran menores de edad a los que no podía demandar.
Así que, por el momento, la situación estaba estancada.
El viernes por la tarde, Elena fue a la Universidad de Ciudad del Norte a comer con Lucas.
Mientras caminaba por el campus, se topó de frente con Milena.
Milena, que acababa de llegar de su casa, pensó en fingir que no la veía, pero el veneno le quemaba en la garganta. Se acercó con una sonrisa burlona y soltó:
—Elena, todo el internet te está haciendo pedazos y mírate, paseándote por aquí como si nada. Hay que tener la cara muy dura para seguir fingiendo que perteneces a este mundo con tanta tranquilidad.
Elena la miró fijamente, con una sonrisa fría dibujada en los labios.
—Fuiste tú quien envió esa denuncia anónima, ¿verdad, Milena?
Milena sintió un escalofrío, como si Elena le hubiera leído la mente, pero se obligó a mantener la postura.
—No digas estupideces. Yo no tengo tiempo que perder en tonterías para desenmascararte.
La mirada de Elena se volvió afilada como un cuchillo.
—Milena, todo lo que haces en la oscuridad deja un rastro. Puede que hoy no tenga las pruebas en la mano, pero en cuanto las consiga, te juro que vas a pagar caro por esto.
Milena clavó las uñas en las palmas de sus manos, luchando por no perder la calma.
—Pues búscalas. Yo tengo la conciencia limpia, no te tengo miedo. Como te descubrieron la farsa y no sabes a quién culpar, ahora quieres ensuciarme a mí. Estás loca.
Dicho eso, Milena se dio la vuelta y se alejó rápidamente, sudando frío.
Elena se reunió con el profesor Ferrer en el comedor de catedráticos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....