—Por favor —Lucía puso los ojos en blanco—. ¿De verdad crees que va a apartarse tan fácilmente de la familia Romero? ¿O piensas que familias ricas y poderosas sobran por todas partes?
—Es que anda muy pegada con Alejandro... Tengo miedo de que me deje por él.
Hasta hace poco, él habría jurado que ella jamás miraría a otro hombre, pero ahora ya no estaba tan seguro.
Lucía sacó su celular, abrió una noticia y se la puso en la cara con una sonrisa burlona.
—Alejandro e Isidora van a comprometerse. ¿De verdad Elena cree que por llevarse bien con Alejandro ya lo tiene asegurado? Qué ilusa. En cuanto la aparten, se dará cuenta de que, fuera de ti, nadie en nuestro círculo social sería tan ingenuo como para aceptar a una mujer como ella.
—Pero...
—Pero nada, Diego. No se te olvide que su abuela está enferma. Los gastos del hospital y la cirugía deben de estar por las nubes. Si esa mujer tiene dos dedos de frente, jamás se va a alejar de ti. Además, la madre de Alejandro no se anda con rodeos; no va a permitir que su hijo ande perdiendo el tiempo con Elena. Tú solo espera y verás cómo termina regresando por su cuenta a buscarte.
Las palabras de su hermana lo tranquilizaron.
A fin de cuentas, ella tenía razón. Nadie más iba a querer a Elena como él lo hacía.
***
A la hora de la comida, Elena se sentó con sus compañeros del laboratorio.
Por todas partes se murmuraba la misma noticia.
Emiliano notó que Elena estaba muy callada, así que, asumiendo que no estaba enterada, le mandó el enlace al celular.
—Oye, Elena, parece que el director Vargas y la señorita Valverde de verdad se van a casar.
Elena abrió el link.
La noche anterior, hubo un incendio en un hospital privado de Ciudad del Norte, y las cámaras captaron a Alejandro saliendo por la ruta de evacuación con Isidora en brazos.
El artículo no escatimaba en halagos sobre el profundo amor que Alejandro sentía por ella y aseguraba que la boda se llevaría a cabo ese mismo año.
Elena terminó de leer la nota sin cambiar su expresión.
Emiliano le comentó:
—El director Vargas suele mostrarse distante con todo el mundo, pero con ella se le ve distinto. Normalmente, esos matrimonios arreglados entre familias ricas no tienen nada de amor, pero tal vez ellos sean la excepción.
Elena asintió levemente.
En el fondo, Isabel estaba furiosa con Alejandro. Si ya pensaba comprometerse con Isidora, ¿para qué se había acercado así a Elena?
—Ándale, cena un poquito, ¿sí? —Isabel abrió las bolsas y sacó un plato de sopa calientita.
Elena se obligó a darle un par de cucharadas y luego miró a su amiga.
—Me voy a dormir ya. Mañana es la cirugía de mi abuela y tengo que estar temprano con ella.
Isabel asintió, comprensiva.
—Está bien. Descansa.
Elena se acostó, con la cabeza hecha un torbellino de pensamientos.
Respiró profundo y trató de darse ánimos. No era el fin del mundo. Solo necesitaba dormir.
Con un poco de tiempo, lograría superar todo esto y dejaría de afectarle lo que pasara en la vida de Alejandro.
Si había tenido el valor de cortar por lo sano con Diego, claro que podía arrancar de raíz esta ilusión que ni siquiera había empezado con Alejandro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....