A Lucía le parecía un desperdicio que Elena no siguiera en el área de investigación; su talento le traería muchos más beneficios al Grupo Romero.
Diego contestó sin dudarlo:
—Yo creo que a Elena no le conviene trabajar.
—¿Por qué no? —preguntó Lucía, sorprendida.
—Porque está mejor en la casa. El mundo allá afuera es demasiado complicado y se van a aprovechar de ella. Yo solo quiero protegerla.
Aunque Diego era su hermano, a Lucía le pareció que pensaba de forma muy machista y arrogante.
Sin embargo, Lucía siempre terminaba solapándolo. Al final, sobraba talento en investigación. Si Diego se empeñaba en tener a Elena como ama de casa, que hiciera lo que quisiera.
Hugo ni siquiera tenía intenciones de escuchar a Elena, pero las ideas de la chica lograron atrapar su atención.
Cuando ella terminó, no pudo evitar pensar: «¿De verdad Elena solo memorizó un discurso que le escribió Fernando? Es demasiado joven para dominar temas tan complejos».
Elena concluyó su presentación, bajó del escenario y regresó a su lugar.
—Estuviste increíble —la felicitó Adriel con una sonrisa.
—Muchas gracias —respondió Elena con modestia.
Enzo la veía con los ojos aún más enamorados. Por algo era su amor platónico; solo alguien como ella podía dar una explicación técnica tan brillante.
De repente, Lucía recibió un mensaje y frunció el ceño con preocupación.
—Hubo un problema en la empresa, tenemos que irnos ahora mismo —le dijo a Diego.
Diego volteó a ver a Elena, dudando. Quería esperar a que terminara la cumbre para invitarla a cenar.
—No se te ocurra descuidar la empresa por Elena —lo reprendió Lucía—. Este no es momento para caprichos.
Diego suspiró y, resignado, se fue con ella. Sin embargo, antes de irse le mandó un mensaje a Elena para decirle lo hermosa que se veía esa noche.
Elena ni siquiera abrió el chat, así que nunca supo lo que él le había escrito.
Hasta el fotógrafo se quedó encantado con lo bien que se veían en cámara. «Si no supiera, pensaría que son los novios en una boda y los demás sus invitados», pensó.
Hugo torció la boca con desdén al ver cómo Elena se había colado casualmente hasta el centro para pegarse a Alejandro.
Mientras tanto, Lucía ya iba en el coche cuando vio en un grupo la foto de Elena y Alejandro juntos.
Temiendo que si Diego la veía se negara a salir de viaje de negocios, le mandó un mensaje al asistente de su hermano: [Por favor, no le vayas a mandar al director Romero las fotos de la cumbre.]
[Entendido] —le respondió el asistente.
Adriana estaba en casa reposando por su embarazo. Comía un plato de fruta que le había llevado la trabajadora doméstica mientras veía videos cortos en el celular para matar el aburrimiento.
De repente, le apareció la transmisión en vivo de la cumbre farmacéutica.
¡Elena había dado un discurso y hasta se había tomado una foto con los expertos más picudos de la industria!
Los comentarios de la transmisión no paraban de lisonjear su belleza e inteligencia, e incluso decían que ella y Alejandro hacían una pareja perfecta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....