La abuela Navarro se enfureció aún más al ver que seguía tratándola como a una idiota.
Sacó el termo de su bolsa, le quitó la tapa y le aventó todo el líquido en la cara a Diego.
Esa mañana se había preparado un té rojo calientito, y ahora Diego lo traía todo Esa mañana se había preparado un té bien caliente, y ahora Diego lo traía escurriéndole por toda la cara.
Diego acabó con el pelo, la cara y su finísimo traje embarrados de restos de hierbas. Daba pena ajena.
—¡Abuela...!
Por dentro, Diego estaba que se lo llevaba el diablo, pero ni así se atrevió a gritarle a la señora.
La abuela Navarro le hizo un gesto de desprecio y se dio la media vuelta sin decir más, dejándolo ahí plantado.
Sintiéndose mortificado bajo las miradas de los curiosos, a Diego no le quedó de otra más que salir corriendo hacia los baños.
Esa misma noche, Elena pasó a visitar a su abuela.
Se quedó con la boca abierta cuando la enfermera le contó la gran hazaña de la señora.
Hasta creyó que su abuela volvería a caer en los cuentos de Diego y le insistiría en que regresaran.
Quién iba a pensar que sacaría tanto carácter como para empaparlo con su té.
La abuela seguía rabiando de coraje y no paraba de despotricar contra él.
A Elena hasta le tocó tratar de calmarla.
—Abuela, ya no haga corajes, se va a enfermar. Un tipo como él no vale la pena.
La abuela la miró y, de pronto, se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Ay, mi niña, ¿por qué te tocó sufrir tanto?
Ella nunca le había pedido a la vida que su nieta se casara con un hombre rico, solo quería que encontrara a un buen hombre que la cuidara y la valorara. Quién diría que pedir algo tan sencillo iba a ser tan complicado.
Elena sonrió y le dijo:
—Abuela, mientras trabaje duro y gane mi propio dinero, me va a ir cada vez mejor. ¿De dónde saca que me tocó sufrir?
Desde el día en que la abuela Navarro supo cuánto dinero tenía Elena, empezó a verla con otros ojos.
Ahora que su nieta tenía dinero, tenía el respaldo suficiente para no depender de los caprichos de ningún hombre.
El próximo galán que se consiguiera lo tendría que escoger con pinzas, sin prisas.
A Elena y a Carmen les dio mucha risa cuando se enteraron de ese cambio de actitud.
Definitivamente, lo mejor que le podía pasar a una mujer era tener dinero. No solo el mundo cambiaba a tu alrededor, sino que hasta los parientes más tercos terminaban por darte la razón.
***
A la mañana siguiente, Elena llegó a trabajar al Grupo Vargas.
Se topó a Alejandro esperando el elevador.
Se quedó paralizada.
No tenía idea de que Alejandro regresaría tan pronto a Ciudad del Río.
Se quedó preocupada por la herida de él, pero como se le veía un semblante bastante normal, asumió que a lo mejor tenía muy buena cicatrización.
Cuando se abrieron las puertas, Elena entró al elevador con los demás empleados como si nada pasara.
Sin saber cómo, los demás la empujaron hasta dejarla pegadita a Alejandro.
Para disimular, lo saludó con formalidad:
Elena contestó como si nada:
—A la oficina del Director Vargas. Le voy a dar un estatus de nuestro proyecto.
El director Herrera suspiró asombrado.
—Híjole, este hombre sí que es un adicto al trabajo, nomás pisó la sucursal y ya anda pidiendo cuentas. Voy contigo, aprovecho para ver el tema del presupuesto del próximo trimestre.
Elena asintió y se metió con él a la oficina de Alejandro.
Al oír que tocaban la puerta, a Alejandro se le dibujó una media sonrisa en los labios.
—Adelante.
Pero cuando vio entrar al director Herrera, la sonrisa se le borró y la cara se le endureció.
El director Herrera sintió que en esa oficina hacía más frío que en el resto del piso; se le hizo rarísimo, pero se aguantó las ganas de comentar algo.
Alejandro se le quedó viendo y le soltó:
—¿Se le ofrece algo, director Herrera?
El director Herrera le contestó, muy sonriente:
—Director Vargas, primero escuchemos el reporte de Elena y luego vemos lo mío.
Alejandro le respondió de forma cortante:
—Hable usted primero, director Herrera. Yo tengo que revisar temas muy a detalle con Elena, así que vamos para largo.
En ese momento, al director Herrera le cayó el veinte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....