Elena alguna vez también pensó en seguir los pasos de su abuelo y trabajar en la clínica del pueblo.
Pero después de entrar a estudiar farmacéutica, descubrió que le apasionaba más la investigación y el desarrollo de medicamentos, así que se desvió de la medicina tradicional.
Al escuchar los halagos, Ariadna dijo muy contenta:
—Cuando sea grande, voy a ser como mi abuelo y pondré una clínica para curar a la gente.
A Elena ya le costaba recordar el rostro de su abuelo con claridad.
Sin embargo, jamás podría olvidar la imagen de su espalda mientras atendía a los pacientes en su consultorio.
Su abuelo no les cobraba a los campesinos pobres, así que la clínica no dejaba mucho dinero; de hecho, hubo años en los que tuvieron que poner de sus ahorros para mantenerla a flote.
Su abuela, que era una mujer muy tradicional, creía firmemente en apoyar a su marido hasta el final y jamás se quejó.
Al contrario, siempre le hablaba maravillas de él: «Elena, tu abuelo es un buen hombre. Al curar a la gente, está llenando de bendiciones a la familia Navarro».
Alejandro notó que Elena estaba haciendo un esfuerzo por contener la emoción.
—¿Todo bien?
Ella sonrió levemente.
—Nada, solo que me acordé de mi abuelo. Si tengo un tiempo libre este mes, me gustaría ir a visitar su tumba.
—Yo te acompaño.
—Va.
***
El concurso de diseño en ingeniería farmacéutica organizado por el Grupo Vargas por fin tenía a sus tres finalistas.
El departamento de marketing había preparado una ceremonia de premiación y enviaron una invitación para que Elena asistiera.
Era una oferta imposible de rechazar, así que aceptó entregar los premios.
El primer lugar se lo llevó el equipo de Lorenzo.
Cuando ella le entregó el trofeo, Lorenzo lo recibió con evidente nerviosismo y le dijo:
—Elena, te juro que le voy a echar muchas ganas. No te voy a defraudar después de cómo nos defendiste.
Elena sonrió.
—Eso espero.
Justo antes de tomar la foto grupal, Alejandro apareció de improviso.
El director Olmedo se apresuró a invitarlo a subir.
—Director Vargas, qué bueno que llega, justo lo estábamos esperando para la foto oficial.
Alejandro le echó una mirada a Elena, quien mantenía una expresión totalmente seria y profesional, como si ni siquiera se conocieran. Él contuvo una sonrisa y siguió al director Olmedo hasta la tarima.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico