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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 398

Elena alguna vez también pensó en seguir los pasos de su abuelo y trabajar en la clínica del pueblo.

Pero después de entrar a estudiar farmacéutica, descubrió que le apasionaba más la investigación y el desarrollo de medicamentos, así que se desvió de la medicina tradicional.

Al escuchar los halagos, Ariadna dijo muy contenta:

—Cuando sea grande, voy a ser como mi abuelo y pondré una clínica para curar a la gente.

A Elena ya le costaba recordar el rostro de su abuelo con claridad.

Sin embargo, jamás podría olvidar la imagen de su espalda mientras atendía a los pacientes en su consultorio.

Su abuelo no les cobraba a los campesinos pobres, así que la clínica no dejaba mucho dinero; de hecho, hubo años en los que tuvieron que poner de sus ahorros para mantenerla a flote.

Su abuela, que era una mujer muy tradicional, creía firmemente en apoyar a su marido hasta el final y jamás se quejó.

Al contrario, siempre le hablaba maravillas de él: «Elena, tu abuelo es un buen hombre. Al curar a la gente, está llenando de bendiciones a la familia Navarro».

Alejandro notó que Elena estaba haciendo un esfuerzo por contener la emoción.

—¿Todo bien?

Ella sonrió levemente.

—Nada, solo que me acordé de mi abuelo. Si tengo un tiempo libre este mes, me gustaría ir a visitar su tumba.

—Yo te acompaño.

—Va.

***

El concurso de diseño en ingeniería farmacéutica organizado por el Grupo Vargas por fin tenía a sus tres finalistas.

El departamento de marketing había preparado una ceremonia de premiación y enviaron una invitación para que Elena asistiera.

Era una oferta imposible de rechazar, así que aceptó entregar los premios.

El primer lugar se lo llevó el equipo de Lorenzo.

Cuando ella le entregó el trofeo, Lorenzo lo recibió con evidente nerviosismo y le dijo:

—Elena, te juro que le voy a echar muchas ganas. No te voy a defraudar después de cómo nos defendiste.

Elena sonrió.

—Eso espero.

Justo antes de tomar la foto grupal, Alejandro apareció de improviso.

El director Olmedo se apresuró a invitarlo a subir.

—Director Vargas, qué bueno que llega, justo lo estábamos esperando para la foto oficial.

Alejandro le echó una mirada a Elena, quien mantenía una expresión totalmente seria y profesional, como si ni siquiera se conocieran. Él contuvo una sonrisa y siguió al director Olmedo hasta la tarima.

También había muchos fans de Elena que admiraban su talento y opinaban que no debería distraerse con romances, sino enfocarse en brillar sola en su carrera.

En ese momento, Adriana estaba viendo su celular y se topó con la noticia.

Al ver que todo eran elogios para Elena y que nadie cuestionaba si estaba o no a la altura de Alejandro, la envidia empezó a consumirla por dentro.

Desde el incidente del en vivo, sus redes sociales seguían plagadas de mensajes de odio.

Ya no aguantaba estar encerrada en Ciudad Marazul compadeciéndose de sí misma. Tenía que volver a Ciudad del Río cuanto antes. Estaba convencida de que, en cuanto demostrara resultados, le daría la vuelta a la opinión pública.

Sin decirle ni una palabra a Diego, hizo que su asistente le comprara un vuelo y se regresó a escondidas a Ciudad del Río.

Pero en cuanto llegó a la casa, se topó de frente con Ignacio, que la estaba esperando en la puerta.

Llevaba dos días marcándole, pero ella lo había mandado al buzón de voz todas las veces.

Pensaba que ya le había pagado y que, si seguía molestando, el tipo ya se estaba pasando de la raya.

Ignacio tenía muy mal aspecto; traía la barba crecida y la ropa arrugada, como si llevara días sin lavarla.

Por culpa de Adriana, su nombre en la industria había quedado destrozado. Nadie quería contratarlo y tampoco podía irse a trabajar al extranjero.

Para colmo, después de usar sus ahorros para pagarle las deudas a su novia, ella lo había abandonado.

Para él, la única culpable de toda esa desgracia era Adriana, y ella tenía que pagar los platos rotos.

Al ver a Ignacio tan demacrado y apestoso, Adriana retrocedió por instinto, llevándose las manos al vientre para protegerse.

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