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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 408

Ver a Elena llevándose todas las miradas hacía que la rabia le subiera de golpe a Beatriz.

La familia Romero la había llenado de comodidades durante años y, aun así, ¿todavía se daba el lujo de andar buscando a otro?

Nora tomó a Elena de la mano y la jaló para tomarse la foto grupal.

Diego se acercó con la intención de pararse junto a ella.

Elena, para no estar cerca de él, se cambió de lugar.

Diego frunció el ceño. Estaba a punto de jalarla de regreso cuando el fotógrafo gritó:

—¡Listos! ¡Ya voy a tomarla!

No le quedó de otra más que aguantarse.

Terminando las fotos, Elena se dirigió a su mesa para seguir cenando.

Diego iba detrás de ella, quejándose:

—Elena, ¿no crees que te pasaste? Somos esposos, lo lógico es que nos paremos juntos.

Elena soltó una carcajada burlona. Justo cuando iba a aclararle qué clase de esposos eran realmente, se acercó una mesera con una charola.

Alguien le metió el pie a la mesera y la comida cayó directito sobre el vestido y los zapatos de Elena.

La mesera se quedó blanca del susto. Sacó unas servilletas a toda prisa, se las dio y le pidió perdón mil veces.

Al ver que estaba de verdad arrepentida, Elena no le hizo de emoción. De todos modos, no quería seguir sentada en la misma mesa que Diego, así que aquello le dio el pretexto perfecto para irse.

Beatriz se acercó con su tono sarcástico de siempre:

—¿Por qué no vas a un cuarto a pedirle prestado un uniforme a alguna empleada para que te cambies?

Si la mujer no hubiera abierto la boca, Elena jamás habría sospechado de ella.

Pero al ver su actitud, de inmediato adivinó que Beatriz era quien le había metido el pie a la mesera.

Elena le contestó fríamente:

—Señora Romero, le sugiero que deje de hacer estas bajezas por la espalda. Lo único que deja claro es la poca clase que tiene. Por respeto a la señora Nora lo voy a dejar pasar esta vez, pero a la próxima no seré tan amable.

Beatriz no podía creer que una mocosa le contestara de esa manera y gritó enojada:

—¡Qué estupideces estás diciendo! ¿Así se le habla a una persona mayor?

Sin más, levantó la mano para darle una bofetada.

Elena retrocedió un paso, por lo que el golpe dio al aire. Beatriz quiso acercarse para intentarlo de nuevo.

Capítulo 408 1

Capítulo 408 2

Capítulo 408 3

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