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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 430

Alejandro rompió el silencio dirigiéndose a Héctor:

—Héctor, ¿en qué área te desempeñas profesionalmente?

—Terminé mi doctorado en Inteligencia Artificial el año pasado en la Universidad Río. Ahora me quedé ahí como profesor asociado —respondió él con naturalidad.

Alejandro enarcó una ceja.

—Te ves bastante joven. Imagino que aún no llegas a los treinta.

—Justo cumplo treinta a principios de año.

Alejandro sintió que un engranaje encajaba en su mente. Tenía la misma edad que Elena.

Había demasiadas coincidencias, y en su mundo, las coincidencias rara vez existían.

Decidió que, en cuanto regresaran a Ciudad del Río, pondría a su asistente a investigar el asunto a fondo.

Al terminar de comer, Elena estuvo a punto de invitar a Héctor a regresar con ellos, pero él les agradeció la invitación y mencionó que había llevado su propio auto.

Una vez en el camino, Elena miró a Alejandro con curiosidad.

—¿Por qué le preguntaste de repente sobre su trabajo y su edad? Rara vez te interesas por la vida de los demás.

—No es nada —mintió él con suavidad—. Solo sentí que se parecía mucho a un viejo amigo y me dio curiosidad. Fue una sorpresa saber que tienen la misma edad.

Alejandro prefirió no decirle nada a Elena todavía; después de todo, hasta el momento solo era una corazonada.

Elena sonrió, aceptando la excusa. —Ah, ya veo. —Luego, recordando algo, añadió—: ¿Sabes? Él me contó una vez que fue adoptado. Como sufrió maltratos y lo abandonaron de niño, jamás ha tenido intención de buscar a sus padres biológicos.

Antes, Elena había pensado en conseguir un cabello de Héctor para hacerle una prueba de ADN en secreto, pero cuando la señora Valverde le dijo que ya había encontrado a su hijo, descartó la idea.

Sin embargo, dado que el supuesto hijo de la señora Valverde resultó no ser el verdadero, Héctor aún podía ser el niño perdido. Elena se propuso conseguir discretamente un cabello suyo en cuanto tuviera la oportunidad.

Al escucharla, las sospechas de Alejandro se intensificaron. ¿Sería posible que Elena y Héctor fueran los mellizos desaparecidos?

Justo cuando llegaron a Ciudad del Río, recibieron una llamada alarmante: la anciana Vargas se había desmayado repentinamente y estaba ingresada en el hospital haciéndose chequeos.

Con la preocupación a flor de piel, a Alejandro se le borró de la mente la orden de investigar a Héctor y ambos se apresuraron al hospital.

Resultó que la anciana Vargas se había comido un pastel a escondidas en la noche, lo que provocó un pico de azúcar que la llevó al desmayo; ahora le estaban administrando suero intravenoso.

Al verlos entrar, la mujer puso cara de niña regañada.

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