Diana estalló en desesperación.
—Alejandro, ¿te volviste loco? ¿Vas a tratarme así por esa mujer? ¡Soy tu familia!
Alejandro simplemente le cortó la llamada.
Diana se quedó temblando de rabia y de miedo.
Conocía a Alejandro mejor que nadie; si él prometía algo, lo cumplía.
Pero pedirle disculpas a Elena... simplemente era incapaz de rebajarse tanto.
Ella era la señorita Carmona, y Elena no era más que una trepadora que usaba su cuerpo para escalar socialmente. ¡No merecía sus disculpas!
***
Al regresar de la comisaría, Elena le contó lo sucedido al profesor Álvarez.
Fernando asintió.
—Haz lo que consideres correcto. Aunque sea la señorita Carmona, atentó contra los intereses del laboratorio y hay pruebas contundentes. Debe asumir las consecuencias legales. Nuestro equipo no tolera ese tipo de abusos, llegaremos hasta las últimas consecuencias.
Con el apoyo del profesor, Elena se sintió aliviada y decidida a continuar con la demanda contra Diana.
Habló un rato con el abogado Cortés y luego se metió a bañar.
Cuando salió del baño, Alejandro ya estaba en casa.
Apenas iba a mencionarle el incidente, cuando él se adelantó:
—A Diana la consintieron demasiado. Se la pasa metiéndose en problemas, y esta vez cruzó una línea legal. Haz lo que tengas que hacer; que esto le sirva de lección.
Elena sonrió.
—Está bien, así lo haré.
Sabía en el fondo que Alejandro siempre la apoyaría.
—Aun así, mi tío y mi madre la consienten demasiado —añadió él—. Me preocupa que vengan a Ciudad del Río a fastididiate. Si te buscan, tienes todo el derecho de no recibirlos. Ya le avisé a Bruno para que no se separe de ti ni un segundo.
A estas alturas, la idea de enfrentar a la familia Vargas ya no le causaba tanta ansiedad como antes.
—Estaré bien, puedo manejarlo.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....