Eso solo confirmó sus sospechas: Elena no era la mujer adecuada para Alejandro.
—Elena, Diana es la prima de Alejandro —sentenció con severidad—. No importa lo que haya hecho, es tu deber ser comprensiva y perdonarla. Si no tienes esa capacidad de tolerancia, entonces no eres digna de estar con él.
Elena pensó que su doble moral era asquerosa.
A Diana se le permitía pisotearla sin consecuencias.
Y ella estaba obligada a soportar y perdonar todos sus abusos.
¿Acaso la señora Vargas creía que la familia Carmona era el centro del universo y que todos los demás debían orbitar a su alrededor?
Eran ridículamente egoístas y egocéntricos.
Estaba a punto de contestarle cuando vio a alguien acercarse a toda prisa.
Era Salvador.
Miró a la señora Vargas con exasperación y le dijo:
—Paloma, te dije que yo ya había solucionado este problema. ¿A qué viniste? Deja de molestar a Elena. Deberíamos agradecerle que haya perdonado a Diana; si no fuera por ella, estaría en la cárcel.
La señora Vargas miró a Salvador como si hubiera perdido la cabeza.
Había viajado desde Ciudad del Norte exclusivamente para defender a su sobrina, y ahora resultaba que su propio hermano defendía a Elena. ¿Qué clase de locura era esa?
Ofendida, exclamó:
—¿Me estás diciendo que me meta en mis asuntos?
Salvador se disculpó rápidamente con Elena y prácticamente arrastró a su hermana fuera de la cafetería.
Ya en el auto, Salvador intentó hacerla entrar en razón:
—Paloma, Elena es perfecta para Alejandro. Es brillante, capaz y tiene mucho talento. Será una excelente esposa. Tus preocupaciones no tienen sentido.
La señora Vargas no podía creer que él siguiera defendiendo a esa mujer.
—¿A ti también te lavó el cerebro? Hermano, con sus orígenes humildes, ¿cómo va a ser digna de Alejandro?
Salvador trató de hacerle ver la realidad:
—Tú mejor que nadie conoces el carácter de Alejandro, jamás hará lo que tú le digas. Si sigues enfrentándote a él, lo único que vas a lograr es que se aleje de ti para siempre. Si ya sabes que no puedes controlar su vida, ¿por qué no cedes un poco e intentas llevarte bien con Elena? Si la apoyamos, ella nos lo agradecerá en el futuro y la familia se beneficiará. ¿No te das cuenta de la gran oportunidad que tenemos enfrente?
La señora Vargas soltó una carcajada burlona.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....