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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 82

Pero aún hay salida. Si demostramos que la señora Campos mantenía una relación con el señor Silva y que entró de forma ilegal en la casa, tendremos una base sólida para liberar a la señora Navarro de los cargos. Ya conseguimos los videos de las cámaras de seguridad del fraccionamiento, donde se ve al señor Silva y a la señora Campos abrazándose y besándose. Aún así, necesitamos más pruebas. Hace falta conseguir sus conversaciones y los registros de los hoteles.

Diego asintió:

—Sigue con eso. Si la otra parte está dispuesta a llegar a un acuerdo fuera de la corte, yo me encargo de cubrir toda la indemnización.

—Entendido.

Adriana estaba furiosa porque Diego llevaba días sin buscarla, prefiriendo quedarse con Elena.

Llevaba en el vientre un hijo de Diego y, aun así, sentía que él la había relegado por completo.

Cuanto más lo pensaba, más se le cargaba la rabia por dentro. Así que agarró su coche y fue a buscar al abogado defensor de Carmen.

El licenciado Delgado le repitió exactamente lo mismo que le había dicho a Diego.

Adriana guardó silencio un instante y luego esbozó una sonrisa calculada antes de hablar:

—Licenciado Delgado, ¿me haría el favor de retrasar el avance de este caso?

El licenciado Delgado no entendió:

—¿Por qué? Las instrucciones del señor Romero son resolver esto lo más rápido posible.

—No le estoy pidiendo que deje de ayudar a Carmen —explicó Adriana—. Solo necesito que retrase un poco el proceso. Si coopera conmigo, puedo presentarle a un par de clientes muy importantes. Y si llega a haber algún problema, no se preocupe, yo daré la cara por usted. Le aseguro que el señor Romero no le causará ningún problema.

El abogado lo dudó por un momento, pero terminó aceptando el trato.

***

Elena quería ir al hospital a ver a su abuela, pero Diego ya se había ido, aparentemente olvidando por completo lo que le había prometido el día anterior.

A ella no le importó y se fue sola al hospital.

Cuando su abuela la vio llegar, le preguntó con urgencia:

—Elena, ¿qué ha pasado con lo de tu tía?

Elena trató de calmarla:

Isabel no le veía sentido:

—Qué extraño. El licenciado Delgado es uno de los mejores abogados de Ciudad Río; suele resolver este tipo de asuntos con mucha rapidez. ¿Cómo que ahora tardará un mes? A menos que, sencillamente, no tenga intención de moverse. Elena, ¿estás segura de que Diego de verdad quiere ayudarte? Tú misma dijiste que no iba a dejarte ir. Lo más seguro es que esté usando lo de tu tía para chantajearte.

Al recordar la pelea de la noche anterior, Elena pensó que Isabel tenía razón y que Diego solo quería controlarla usando la situación de su tía.

Por mucha impotencia que sintiera, no le quedó más remedio que volver a llamarle para pedirle que agilizara el trámite.

Pero el celular de Diego seguía sin entrar.

Abrió Instagram y vio que Adriana acababa de publicar una historia.

En la foto, Adriana llevaba un vestido de diseñador y estaba tomada del brazo de Diego en un evento elegante.

La historia iba acompañada de una frase: «Él cumple cualquier capricho que le pida. Así que siempre que me necesite, aquí estaré. Somos el mejor equipo».

La decepción la golpeó con tanta fuerza que, por un instante, Elena sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

¿Acaso Diego estaba dispuesto a dejar a su tía pudriéndose en los separos solo por darle gusto a Adriana?

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