Cuando la señora Molina por fin salió de la sala, Ximena se giró hacia Elena y se quejó:
—Esta señora no sirve ni para preparar un simple café, le quedó completamente aguado. Además, es lentísima. Llevo un buen rato aquí y apenas me lo trae. Una empleada doméstica en el Grupo Vargas gana un sueldo altísimo; si tuviera esa actitud de trabajo en mi casa, ya la habría despedido hace tiempo.
Elena respondió con tranquilidad:
—Es cierto que hace las cosas un poco lento, pero todavía está dentro de lo aceptable.
—Eres demasiado complaciente —Ximena tomó un sorbo de café e hizo una mueca de desagrado, dejando la taza a un lado—. La próxima vez que venga, tendré que traer mi propia bebida.
Elena sonrió con ligereza.
—No exageres, no necesitas traer nada. Aquí tengo una cafetera de primera lista para usarse.
Al ver a la señora Molina ocupada en la cocina, a Ximena le cruzó un pensamiento fugaz.
—Oye, me resulta conocida. ¿No la habré visto antes en algún lado?
Sin esperar respuesta, le hizo una seña a la mujer para que se acercara.
—Usted, ¿ha trabajado antes para la familia Vargas?
El corazón de la señora Molina dio un vuelco. Ocultando el pánico en su mirada, forzó una sonrisa amable.
—La señorita debe haberme confundido. Jamás he pisado la casa de los Vargas.
—¿Segura? —Ximena la evaluó con ojos llenos de sospecha.
La señora Molina no perdió la compostura.
—Tengo un rostro muy común, señorita. No es raro que le recuerde a alguien más.
Ximena pensó que tal vez tenía razón y, con un ademán de la mano, le indicó que se retirara.
Una vez solas, se dirigió a Elena con seriedad.
—¿Le hiciste una buena verificación de antecedentes? ¿Su historial está limpio? Tienes a una niña en casa, no puedes arriesgarte a que pase algo malo.
Si se tratara de cualquier otra persona, Ximena no se habría molestado en advertirle. Pero Elena la había ayudado en numerosas ocasiones, incluso fue ella quien expuso al asesino de su madre. Ximena le debía lealtad.
Elena asintió.
—Mi mamá contrató a alguien para investigarla. Revisé su expediente yo misma y no tiene manchas.
—Más vale que solo sean ideas mías —concedió Ximena.
Se quedó en la casa un par de horas más antes de prepararse para salir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....