En su pueblo natal, que una mujer no atendiera a su marido en casa era una vergüenza absoluta, algo que la habría convertido en el blanco de todas las críticas y humillaciones de los vecinos.
La señora Vargas no iba a gastar saliva discutiendo con alguien de tan poca clase y visión.
Sin embargo, las palabras de la señora Molina habían dado justo en el clavo.
Irónicamente, ella misma nunca se rebajó a servir a su difunto esposo.
Pero le hervía la sangre al saber que Elena no estuviera a los pies de su amado Alejandro.
Pensándolo bien, ya que Elena estaba tan sumergida en su trabajo, si lograba infiltrar a una mujer joven y dispuesta cerca de Alejandro, con el roce diario, la relación entre ellos sin duda empezaría a resquebrajarse.
Dado que a Alejandro no le interesaban las mujeres del estilo de Isidora o Mariana, y prefería el perfil de Elena, la señora Vargas ya tenía una dirección clara para su plan.
Despidió a la empleada con un gesto despectivo.
Inmediatamente después, se reunió con Oihana para afinar los detalles.
—Déjalo en mis manos. Buscaré a la candidata ideal, solo espera mis buenas noticias —le aseguró Oihana.
Pasaron dos días, y Oihana se presentó ante la señora Vargas con una joven.
Al verla, a la señora Vargas se le iluminaron los ojos.
La altura, los rasgos faciales y, sobre todo, el aura de la chica, guardaban un asombroso parecido con Elena.
Con evidente interés, le preguntó:
—¿Cómo te llamas?
—Selina Silva, señora.
—Lindo nombre —murmuró la señora Vargas, echando un vistazo a los documentos que le entregaron—. Tu currículum también es excelente. ¿Acabas de terminar tu maestría? Perfecto. Haré que te den un cupo directo para que te entrevisten como secretaria del director general en el Grupo Vargas.
Selina, quien ya había sido instruida por Oihana sobre lo que se esperaba de ella, asintió con una actitud sumisa.
—Entendido, señora.
Oihana hizo un ademán para que la joven se retirara de la habitación y, una vez a solas, le advirtió a su aliada:
—Aunque se parece un poco, al final del día no es Elena. Si quieres que ocupe su lugar, debemos ir paso a paso, sin presionar demasiado. Ya conoces el carácter de Alejandro; si descubre que tienes algo que ver con esto, odiará a la chica de inmediato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....